Morderse las uñas es, para muchos, un hábito difícil de erradicar. Pero ahora existe una opción: comprar un boleto a Holanda para internarse en la primera clínica destinada específicamente a "salvar" a la gente de este trastorno.

Es que Holanda será el primer país del mundo en abrir un centro de rehabilitación para quienes sufren el hábito compulsivo de comerse las uñas, conocido científicamente con el nombre de "onicofagia".

El establecimiento, que abrirá en septiembre, tiene como objetivo tratar a la mayor cantidad de gente posible teniendo en cuenta que cerca de dos millones de personas sufren este trastorno en los países bajos.

Alain-Raymond Van Abbe, director del Instituto, informó a los medios que a su sede ya han llegado miles de peticiones de ingreso, muchas de las cuales debió archivar y poner en lista de espera por causa del poco espacio con el cual contará inicialmente su instituto.

La onicofafia crónica afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque se cree que es el sexo masculino en edad adolescente el que posee la mayor incidencia de este hábito, vinculado generalmente con el nerviosismo, el estrés y el aburrimiento.