El calendario indica que todavía es primavera, y el día fue acorde a la temporada en curso. El termómetro no subió más allá de los 25 grados. Pero el sol brilló a pleno, y este domingo las playas de la costa rosarina desbordaron. Una multitud, la mayor que se vio en lo que va de este época de calor, invadió los balnearios de la zona norte, donde encontrar un lugar fue una odisea, y ni hablar para los que llegaron en su propio vehículo.
Si bien es difícil precisar cifras, a simple vista se notó que el desborde de gente que de volcó al río no tiene precedentes desde que empezaron los días cálidos, según relató el móvil de Canal 3 de Pedro Levy, cuyas imágenes podrán verse este lunes en De 12 a 14.
Un domingo espléndido, el fútbol ya terminó, aún las vacaciones no empezaron y los estudiantes de afuera todavía permanecen en la ciudad son algunas de las explicaciones que pueden encontrarse para el hormiguero de autos y gente que se formó.
El tránsito rozaba lo caótico y las demoras eran eternas, pese a los esfuerzos de los inspectores de tránsito para mantener ordenada la circulación.
Poder ubicar en algún lado el coche fue todo un desafío. La playa de estacionamiento del balneario La Florida se llenó desde temprano, por lo que se formaron largas colas en la avenida costanera a la espera de que se vayan liberando lugares. En consecuencia, en la arena tampoco cabía un alfiler.
También los bares y paradores de ambos lados de la calle permanecían llenos, al igual que los bolsillos de los agradecidos vendedores ambulantes y puesteros.
Y eso que el verano todavía no empezó…
Si bien es difícil precisar cifras, a simple vista se notó que el desborde de gente que de volcó al río no tiene precedentes desde que empezaron los días cálidos, según relató el móvil de Canal 3 de Pedro Levy, cuyas imágenes podrán verse este lunes en De 12 a 14.
Un domingo espléndido, el fútbol ya terminó, aún las vacaciones no empezaron y los estudiantes de afuera todavía permanecen en la ciudad son algunas de las explicaciones que pueden encontrarse para el hormiguero de autos y gente que se formó.
El tránsito rozaba lo caótico y las demoras eran eternas, pese a los esfuerzos de los inspectores de tránsito para mantener ordenada la circulación.
Poder ubicar en algún lado el coche fue todo un desafío. La playa de estacionamiento del balneario La Florida se llenó desde temprano, por lo que se formaron largas colas en la avenida costanera a la espera de que se vayan liberando lugares. En consecuencia, en la arena tampoco cabía un alfiler.
También los bares y paradores de ambos lados de la calle permanecían llenos, al igual que los bolsillos de los agradecidos vendedores ambulantes y puesteros.
Y eso que el verano todavía no empezó…


