Matías Manna (@matiasmanna)

El que tiene la pelota no siempre domina el partido. Lo importante es quien guía el desarrollo de un encuentro y Central pareció guiar la pelota para que vaya hacia donde mejor le sienta. Invitó a Newell´s a ir hacia donde quería. "Será que me guías tú o que yo te guío", canta el músico uruguayo Jorge Drexler que volverá a sonar en el final de este artículo.

Cada uno apuesta a su cerrojo. Newell´s con su libreto de tenencia construía el suyo intentando tenerla para que no lo dañen. Del otro lado, el cerrojo contrario: tapar espacios, perseguir hombres e intentar pegar con ataques veloces.

Desde el segundo 23 del primer tiempo ya estaba claro que Miguel Angel Russo enviaba marcajes individuales:

Abreu sobre la salida de Heinze
Carrizo con Cáceres
Medina con Casco
Nery Domínguez con Banega
Mendez con Bernardi

¿El hombre libre? Víctor López. El defensor de Newell´s era el único que podía iniciar el juego. Si un defensor central conduce con la pelota en sus pies, es para generar superioridades en la línea siguiente del poseedor. Alternó buenas y malas, pero al ser el jugador más lento de Newell´s con la pelota en sus pies, relantizó el primer proceso de construcción de Newell´s. Tampoco existió variabilidad en la salida durante los primeros 45 minutos.

Victor López NO



Víctor López SI



Los marcajes individuales atentan contra el sentido colectivo y quiebran el juego. El que defiende y sigue a un hombre sin tener en cuenta ninguna zona posicional, rara vez queda bien parado para generar una buena construcción en el juego. Nery Domínguez siguiendo a Banega por toda la cancha, atenta contra las condiciones del mediocampista canalla. Eso sí, si un equipo hace esto tiene que saber a qué juega. Y en Central estaba claro. Los mediocampistas no dejaban procesar el juego leproso y, encima, rompían con una contra rápida.

Cerrojo RC, transición ocasión.



Para jugar de esa forma se puede defender de esa manera. Central sacó provecho porque ocasionó peligro y por muchos minutos durante el partido fue el que guió el encuentro. Lo llevo adonde quiso. Para jugar de la manera que pretende jugar Newell´s, existe un concepto muy importante y que muchos equipos que quieren tener este tipo de estilo suelen olvidar. Viajar juntos. Línea defensiva y línea de ataque con una separación mínima, lo menos posible.

Heinze y López corrieron demasiado hacia atrás, el equipo se ensancha, es más separado entre sus líneas y así no ahorra energía y retrocede ante cualquier avance rival. Atraso en el campo, atraso en la recuperación. Esto genera que la vuelta a empezar, la vuelta en el intento de construcción y ante un equipo fluido, enérgico y ganador en los nueves duelos individuales dentro del partido, sea aún más complicado.


Defensa atrás Newell´s


La gestión de los espacios disolvió el clásico rosarino. Central agrupado, viajó junto en el desarrollo del encuentro. Newell´s estuvo algo más separado que lo habitual. Sus defensores no achicaron espacios hacia adelante sino que corrieron hacia atrás.

El "clac" en el rompimiento del cerrojo leproso se dio siempre luego de una construcción espesa en Newell´s. Observar la previa del gol de Niell confirma el argumento.





"Bailar en la cueva", es una flamante canción de Jorge Drexler. Parte de su letra dice:

"Ir en el ritmo como una nube va en el viento. No estar en, sino ser el movimiento.

(...) Oír el clac con que se rompen los cerrojos".

(...) Me guías tú o yo te guío. Será que me guías tú o que yo te guío".

Central bailó en su cueva, guió el desarrollo del clásico y escuchó ese clac en el cerrojo de Newell´s.