Cuando Pablo Marini se calzó el buzo rojinegro con la insignia "DT", muchos vieron en él a un pichón de Bielsa, al menos en la forma de disponer a sus equipos en la cancha, presionando constantemente sobre la salida de sus rivales. Claro que el Tolo Gallego tuvo mucho que ver en la formación profesional de Pomelo, después de varios torneos juntos en Argentina y México, como reconoció el actual técnico de Newell’s en reiteradas oportunidades. Pero parece que el hombre nacido en Pérez también incorporó ciertas enseñanzas de algunos entrenadores más experimentados.
Ante la consulta sobre la vuelta al ruedo del Loco Bielsa y su postulada afinidad con el ahora DT de Chile, Marini puso cara de circunstancia y se limitó a expresar: “Yo trato de ser auténtico. Obviamente no se puede negar la jerarquía, la capacidad y la trayectoria de Marcelo Bielsa y me parece bárbaro que empiece a dirigir, aunque sea en una selección que no es de las mejores de Sudamérica”. Luego, el entrenador concluyó: “Es un tipo que le brindó muchísimo a Newell’s y todos estamos agradecidos por los títulos y la forma en que jugaban sus equipos”.
Pero además, la práctica de este martes por la mañana en el Coloso dejó una “perlita” insoslayable: Marini no se conformó con cerrar las puertas a las miradas indiscretas de la prensa, sino que también ordenó a los empleados del club la colocación de una lona blanca para obturar el único hueco por el que se podía observar al menos un sector de la cancha en la que se estaba desarrollando la prueba futbolística. Sí, al mejor estilo Daniel Pasarella en Francia ’98, en el peor momento de la escandalosa relación entre el Kaiser y los medios presentes en aquel Mundial. En fin, “mañas” de entrenadores que poco se entienden, pero que se respetan, por supuesto.



