El Papa Francisco I, el argentino Jorge Mario Bergoglio, dijo este miércoles en sus primeras palabras a los fieles que "parece que los cardenales han ido a buscar al nuevo pontífice al fin del mundo", en referencia a su país, la Argentina.

Bergoglio se presentó este miércoles a los fieles pidiendo que pidan a Dios que le bendiga en su nuevo camino, que debe ser de amor y hermandad.

Sus primeras palabras, en italiano, fueron: "Hermanos y hermanas, buenas tardes. Sabéis que el deber de un cónclave es dar un obispo a Roma y parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo, pero estamos aquí", en medio de los aplausos de los presentes y ondear de banderas argentinas.

"Comenzamos este camino de la Iglesia de Roma, obispo y pueblo, juntos, en hermandad, amor y confianza recíproca. Recemos unos por otros, por todo el mundo, para que haya una gran hermandad. Este camino debe dar frutos para la nueva evangelización", agregó.

Francisco se presentó vestido con la sotana blanca y con la estola, pero sin esclavina roja. Según los observadores, esa vestimenta puede ser la muestra de que quiere ser un papa sencillo.

El hecho de que se inclinara ante los fieles también fue visto en esa dirección.

Después, pidió a los fieles que pidan a Dios que le bendiga y tuvo palabras de recuerdo para Benedicto XVI, quien, según fuentes oficiales vaticanas, ha seguido la "fumata blanca", el anuncio y la presentación del nuevo papa por televisión.

"Recemos por nuestro obispo emérito Benedicto XVI. Recemos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo custodie", agregó, tras lo que recitó el padrenuestro, el Ave María y el Gloria.

Por último, rezo el Padre Nuestro junto a las 10 mil personas que se habían congregado en la plaza San Pedro durante la votación de los cardenales.

Francisco impartió su primera bendición Urbi et Orbi, a la ciudad de Roma y a todo el mundo y antes de marcharse pidió de nuevo que recen por él".

El nuevo papa tiene previsto acudir este jueves a la basílica de Santa María la Mayor, de Roma, muy unida a España, para rezar a la Virgen.