Esta vez no fueron atentados, ni bombas, ni choques de tribus armadas. Esta vez fue la blanca nieve la que hizo de Bagdad el centro de todas las miradas. Y el extraño fenómeno, que no se repetía en la capital de Irak desde hacía casi un siglo, dejó atónitos y sorprendidos a los habitantes, que se tomaron una tregua y disfrutaron del regalo del cielo.

Fuentes del organismo para la observación meteorológica aseguraron que este suceso tan poco común se ha producido por el encuentro de dos capas de aire sobre la capital, una fría y seca, y una segunda templada y húmeda.

La nieve fue el resultado del choque de las dos capas de aire, la de frío proveniente de Siberia y la templada del Mar Rojo, precisó el organismo meteorológico.

En unas declaraciones a la prensa que reprodujo EFE, precisaron que los termómetros habían bajado de cero grados en varios puntos del país y que la nieve no sólo había hecho su aparición en la capital de Irak.

La curiosidad de los bagdadíes los empujó a las calles para ser testigos de un hecho tan poco común para los habitantes de una ciudad tan acostumbrada a los estragos de la guerra y la violencia.