Podría hablarse del niño pistolero de la zona noroeste de la ciudad que, como en las películas de western, esperaba a las autoridades con dos pistolas en su cintura listas para desenfundar.
Pero no. El operativo que realizaron los uniformados de la seccional 12ª en la villa ubicada en Larrechea y Cavia (en la zona de La Cerámica) este viernes arrojó como resultado al menor de 12 años detenido. Tenía dos armas calibre 22, pero no ofreció resistencia.
Más aún, fuentes policiales especularon que quizás el niño fue utilizado por otros jóvenes, que eran buscados por la policía por el robo de una moto, con el fin de que esconda sus armas.
Quizás cuando advirtieron a los uniformados, los supuestos delincuentes utilizaron al niño como chivo expiatorio, es decir para endilgarle sus propias culpas, según la cita bíblica.
De todas formas, y más allá de esas precisiones, lo cierto es que la delicuencia precoz es alarmante. Tanto que, el mismo día, otro menor pero de 15 años fue detenido con un arma calibre 32 en esa misma villa en el marco de una investigación por un homicidio ocurrido en el año 2006.


