Cauto. Así se mostró el intendente Miguel Lifschitz al ser consultado sobre el pedido de aumento del 20 por ciento de los empleaos municipales. “Vamos a tratar de aproximarnos lo máximo posible”, afirmó el intendente, mucho menos confrontativo que algunas semanas atrás, cuando dijo que el incremento no debería superar el dígito.

Los municipales, además de poner un porcentaje, fijaron un ultimátum: si el aumento no se acuerda antes del 26 de marzo, dijeron que iniciarán un plan de lucha.

Lifschitz dijo que el municipio buscará acercarse lo máximo posible a esa cifra, pero buscando que el impacto sobre sus finanzas “sea limitado”.

De todos modos, avisó: “Habrá que reducir servicios y obras ya proyectados”. Algo siempre doloroso para un gobernante, sobre todo en un año electoral.