Si habitualmente decimos que Rosario “explota” con cada clásico futbolero entre canallas y leprosos, quizás este verano haya que decir que la que explota es “La Feliz”. Es que este jueves corrió con fuerza el rumor de que es posible que durante el receso estival, y en la semana en la que Newell´s y Central coincidirán en Mar del Plata con sus trabajos de pretemporada, pueda llegar a disputarse una versión amistosa del apasionante clásico de nuestra ciudad.

De acuerdo a algunos trascendidos, una empresa encargada de la organización de eventos deportivos, de la que no se divulgó su nombre pero sí que ya contaría con la anuencia de Torneos y Competencias, tendría prácticamente montado el escenario para que choquen auriazules y rojinegros. El cruce se llevaría a cabo en el estadio José María Minella de la más turística de las ciudades de la costa atlántica argentina, y una fecha tentativa es el jueves 24 de enero, en horario nocturno.

La elección de la fecha está relacionada a que es esa la única semana en la que ambos planteles coincidirán en Mardel: los comandados por Madelón pisarán suelo marplatense el 10 de enero y se quedarán hasta el 25, mientras que los de Caruso arribarán el 17 y pegarán la vuelta el 31.

Hasta aquí, todo bárbaro. Pero falta resolver la cuestión principal, que es la que hoy permite asegurar que será muy difícil que haya una versión del derby rosarino a orillas del mar: la aceptación de los entrenadores.

Descontando que económicamente algún beneficio para las instituciones habrá, es de suponer que no será tan fácil convencer a Caruso Lombardi y a Leo Madelón de apostar tan fuerte y “sin necesidad”. Sabido es que los técnicos son quienes más se juegan con cruces de este tipo (si no, pregúntenle a Pablo Marini), y no luce como algo factible que ambos entrenadores acepten poner en juego su pellejo antes de tiempo. Ganar sería un envión anímico innegable para el grupo victorioso y un respaldo para el DT... pero perder minaría la relación del técnico con la tribuna y sería un verdadero bajón para el plantel derrotado.

En estos tiempos tan exitistas, generalmente el temor a caer en el vacío impide largarse a la aventura; igual, habrá que esperar por más novedades. Lo único que pedimos es que avisen con tiempo, así podemos hacerle un lugar al gorro y la corneta en la abarrotada valija familiar.