El tono fue acorde al ámbito. Mucho más moderado que cuando se planta frente al atril en la Casa de Gobierno o inaugura obras en el Gran Buenos Aires, el presidente Néstor Kirchner buscó dar imagen de estadista en su discurso en la Bolsa de Comercio, donde, en rigor, los anuncios no fueron tan significativos, o, en todo caso, tan novedosos: que está el crédito para el plan Circunvalar y que se envió para que apruebe el Congreso el contrato para llevar a 37 pies el dragado del río Paraná, y que se preadjudicó a una empresa francesa el tren rápido Rosario-Retiro fueron los más importantes.
Un dato que a nadie se le pasó de largo fue que el presidente mencionó la alternancia como un hecho positivo. Acto seguido, los periodistas le hicieron la pregunta lógica: ¿Se refería a la Nación o a la provincia? "En ambos ámbitos es bueno", aclaró, preparando el terreno para un eventual triunfo de Binner en Santa Fe.
Ante unos 300 empresarios, Kirchner no fue el mismo que dedica diatribas a opositores y periodistas. En todo momento hizo eje en los logros económicos y en la necesidad de que la apuesta a un rumbo productivista se convierta en política de Estado, no de un gobierno.
Hay países como España que vivieron procesos parecidos; lograron salir del infierno y construir procesos de crecimiento sostenido, independientemente de quien está en el gobierno”, dijo en ese sentido.
Y agregó que “Argentina hoy puede decir que avanza sobre problemas muy difíciles como el de la desocupación, la indigencia; hay datos que marcan una mejora en la distribución del ingreso –la brecha era del 39 por ciento en 2005, 36 por ciento 2006 y va a estar en 30 en 2007–. Y es fundamental mantener dos pilares centrales; superávit primario –en las próximas horas vamos a estar anunciando superávit primario récord y el superávit comercial”.
No evitó el presidente hablar de la crisis energética y prometió que el Estado “va a actuar, ejercer poder policía” ante la falta de gas, que, según dijo, obedece a problemas en el transporte. En ese sentido, anunció que se ampliarán los gasoductos existentes que que se licitará la construcción del gasoducto del noreste, lo que permitirá traer más fluido desde Bolivia. “Esto es central para consolidar el crecimiento argentino. Pero el fuerte crecimiento genera cuellos de botella. En 2002 teníamos capacidad ociosa”.
Fue en ese marco que mencionó la necesidad de realizar obras como el Circunvalar y la profundización del dragado de la Hidrovía. Sobre la primera obra dijo que “ya está resuelto el crédito de 600 millones de dólares” de Banco Mundial y de la segunda que “va a permitir que toda la producción nacional salga por los puertos de Rosario”.
Además, destacó que “la ruta 9 (autopista a Córdoba) se viene construyendo con mucha fuerza”. “Cuando Rosario crece crece el país”, enfatizó, y adhirió a la teoría de que también es donde más se nota cuando hay crisis.


