En el universo de quienes trabajan la tierra y gozan de sus frutos, "mano verde" tiene quien siembra y logra que el suelo le devuelva toda su fertilidad. De esta forma, los huerteros de la ciudad, organizados por el Programa de Agricultura Urbana de la Secretaría de Promoción Social municipal, denominaron a un bono que tiene como objetivo reunir fondos para salir de la emergencia hídrica a la cual las últimas lluvias han sometido a sus plantaciones.

El bono Mano verde es una propuesta concreta de colaboración destinado a empresas, mutuales, colegios de profesionales, sindicatos y fundaciones, que a través de la compra de un bono ($50, $100, $500 y $1000) contribuyen a que estos pequeños productores que se vieron perjudicados puedan tener un ingreso durante el período de carencia productiva.

Será presentado este lunes a las diez en el edificio de la Aduana. Desde el Programa municipal explicaron: “La iniciativa apela a la solidaridad y compromiso de los consumidores con la agricultura ecológica, luego de las lluvias caídas afectaran la producción de las huertas urbanas”.

Sin embargo, lo novedoso radica en que la devolución a la compra del bono estará a cargo de los huerteros y será destinada a escuelas, centros comunitarios e instituciones afectadas por el temporal que los compradores elijan ayudar.

Se entregarán kits de plantines, dulces caseros, pequeñas infraestructuras para huertas escolares, botiquines de plantas medicinales, gel a base a manzanilla, melisa y cedrón paja, loción para piojos, bolsita con planta seca para desinfectar el ambiente, servicios de armado de huerta escolar, de jardineras y módulo de huerta-jardín y kids de preparados.

“La emergencia da la oportunidad de dar un paso más en la idea de construir una agricultura para la vida, productora de alimentos sanos, respetando y mejorando el entorno, es decir una comunidad que sustente a la agricultura”, manifestaron.

En la ciudad hay unas seiscientas huertas urbanas que mantienen pequeños productores rurales que han utilizado sus conocimientos y experiencia para llevarlas adelante. Las hortalizas, frutas y flores que cosechan en estos terrenos urbanos convertidos en espacios verdes, son comercializadas en las nueve ferias que la municipalidad dispone en la ciudad. Después de la crisis de 2001, muchas personas encontraron en esta actividad una salida al desempleo y la exclusión social.