El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, asumirá este jueves un nuevo mandato en condiciones extraconstitucionales, con pocas autoridades extranjeras invitadas y en un clima de tensión creciente. La oposición, la Iglesia y la mayoría de los países de la región desconocen su reelección.

Debido al enfrentamiento interno, Maduro no jurará ante la Asamblea Nacional (AN, parlamento), como lo establece la Constitución, sino ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Con holgada mayoría opositora, la AN no solo desconoce el próximo mandato de Maduro sino que el martes debatió un anteproyecto de “ley de transición” con el objeto de “ejecutar políticamente” un cambio de gobierno.

El flamante presidente de la AN, Juan Guaidó, pidió el respaldo de “todos los sectores”, incluidos “los militares” y “la base política del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV, gobernante)” para lograr “las condiciones para un gobierno transitorio y nuevas elecciones dentro del marco de la Constitución”.

Maduro replicó este miércoles que está de acuerdo con una eventual disolución de la AN y un llamado a elecciones para renovarla, tal como propuso un miembro de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) integrada únicamente por chavistas y creada por el oficialismo para neutralizar al parlamento.

Asimismo, las fuerzas armadas ratificaron “su irrestricto apoyo y lealtad absoluta” al jefe del Estado, en un comunicado leído por el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino.

En ese contexto, el TSJ, controlado por el oficialismo, convocó formalmente al jefe del Estado para tomarle el juramento de rigor mañana, a las 10, por considerar que la AN se encuentra “en desacato”, según explicó ayer el presidente del tribunal, Maikel Moreno.

Paralelamente, escaló el conflicto que enfrenta a Venezuela con 13 de los 14 países de la región que integran el Grupo de Lima y que declararon el viernes pasado que no reconocen la “legitimidad” del próximo mandato de Maduro y anunciaron que evaluarían medidas para sancionar a la administración chavista.

Reelección polémica

El próximo mandato de Maduro es cuestionado por la oposición y por buena parte de la comunidad internacional porque en los comicios del 20 de mayo de 2018, en los que fue reelecto, no participó la mayoría de los adversarios del oficialismo, no se permitió la actuación de observadores independientes y votó menos de la mitad de los ciudadanos empadronados.