El técnico rojinegro Ricardo Caruso Lombardi se parece a esos personajes que en los bailes de campo de antaño se encargaban de azotar una escoba contra el piso para que en la pista se produzca el inmediato intercambio de parejas. ¿Cómo es esto? En los ocho partidos conduciendo al primer equipo, el DT utilizó cuatro duplas de ataque diferentes.
En los primeros cinco encuentros, Caruso se jugó por el dueto Steinert-Salcedo, con buenos dividendos en las primeras dos presentaciones –Boca e Independiente-, pero en franco declive a partir de la derrota en cancha de Vélez ante Huracán.
En Bahía Blanca, el técnico entendió que la situación ameritaba un volantazo y ubicó a Pablo Vázquez como ladero de Salcedo, mandando al banco a Steinert. El resultado no fue bueno y surgió la chance para el cuarto delantero en cuestión: Alejandro Da Silva.
Así fue como ante Banfield salió a la cancha la dupla de delanteros paraguayos Salcedo-Da Silva, con gran rendimiento de éste último, autor del gol para la aliviadora victoria. Sin embargo, Salcedo volvió a decepcionar y Vázquez retornó al equipo titular en Jujuy acompañando a Da Silva.
Se viene el partido en San Juan ante San Martín y Caruso vuelve a hacer sonar la escoba contra el suelo.


