Consenso. Esa es la palabra que más uso la futura ministra de Educación, Elida Rasino, a la hora de evaluar las decisiones urgentes que se vienen en el área, justo en un momento de transición no sólo por el cambio de gobierno sino también por el cambio de sistema, con el fin de la ley federal y el regreso de la escuela secundaria.

En este marco, y muy cuidadosa de tender puentes de diálogo con los gremios –con algunos de cuyos dirigentes tiene amplio conocimiento–, la futura funcionaria desautorizó medidas “sin consenso” que pueda tomar la actual ministra Adriana Cantero, quien había dicho que a los alumnos que este año terminen séptimo grado se les iba a dar el diploma por la primaria finalizada.

“Creemos que en esta transición que ha planteado el gobernador, no es conveniente disponer medidas de este tipo sin consenso de todo el sector o la ciudadanía”, se atajó. Y advirtió que todas las medidas que se tomen en las próximas semanas se pieden llegar a revertir con al llegada de la futura gestión.

Y luego insistió: “Nosotros lo que podemos asegurarle a la ciudadanía, a los docentes, a los papás y a los alumnos es que vamos a hacer una propuesta de trabajo conjunto y que la medidas que se tomen van a ser de consenso. Porque queremos recuperar el placer de educar y ser educados en esta provincia”.