Aún le dolía el tobillo, afectado por una lesión, pero el futbolista inglés David Beckham se puso los pantalones cortos ayer para dar una breve exhibición de 12 minutos en su debut en el equipo de Los Angeles Galaxy, y el público estalló.
Los 27.000 espectadores que abarrotaban el Home Depot Center aplaudieron frenéticamente ayer por la tarde al ex capitán de la selección de Inglaterra en el partido de preparación contra el Chelsea, en el que hizo la primera aparición con su nuevo equipo.
Sin embargo, el centrocampista de 32 años no pudo brindar más que un corto espectáculo. " El objetivo fue sólo que saltase al campo y que ofreciese a los espectadores la frutilla del postre que todos esperaban", describió acertadamente el entrenador del Chelsea, Jose Mourinho, el breve debut de Beckham en su nuevo mundo.
Una semana después de su llegada a Estados Unidos quedó más que claro cuál será la misión de la superestrella en la Major League Soccer: Beckham es la atracción de los aficionados. Y en sus 12 minutos de actuación no dejó dudas, pues cada contacto con la pelota era premiado con ruidosos aplausos.
En el único corner sacado por Beckham, el ambiente de fiesta llegó a su punto culminante. " La atmósfera era increíble. Algunas veces fue incluso algo embarazosa", dijo Beckham sobre las inusitadas pruebas de simpatía.
Habrá que esperar a ver hasta qué punto la superestrella puede hacer más popular el fútbol en Estados Unidos. Pero gracias a él se ha convertido ya ahora en un acontecimiento social.
A la antigua Spice Girl no le faltó compañía de celebridades en el palco, donde estuvo su amiga Katie Holmes, esposa de Tom Cruise, con su hija Suri. También apareció por el estadio el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger.
En tanto las actrices Jennifer Love Hewitt y Eva Longoria, de Amas de Casa Desesperadas, así como el cómico Drew Carey presenciaron por primera vez en su vida un partido de fútbol en vivo.
De todo modos, la estrella del fútbol inglés no pudo evitar la derrota por 1-0 ante el Chelsea, con gol anotado en el minuto 49 por John Terry, precisamente quien sucedió a Beckham como capitán de la selección inglesa.
"No estoy todavía en perfectas condiciones físicas. Desde que estoy aquí no he podido entrenar de modo adecuado", dijo Beckham, quien pasó del Real Madrid a Estados Unidos por un sueldo anual base de cerca de nueve millones de dólares.
Incluso los adversarios trataron con deferencia a "Becks", quien sólo en una ocasión se vio enfrentado a la lucha hombre a hombre.
Mucho más difícil le resultó seguir las incidencias del partido desde el banco, pues un aluvión de fotógrafos tuvo que ser mantenido a raya por diez fornidos guardaespaldas.


