El rey Juan Carlos I cumple este sábado 70 años, 32 de ellos en la Jefatura del Estado español, en los que ha ejercido una importante labor mediadora tanto en el interior como en asuntos internacionales, para propiciar la paz en Oriente Medio o acercar a los países de Iberoamérica.

La mediación del monarca en la transición española de la dictadura del general Francisco Franco a la democracia para legalizar todos los partidos políticos o su actuación en el frustrado intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981 (23-F) es conocida y valorada.

Pero hubo otras intervenciones que no son tan conocidas como las que realizó para limar asperezas entre gobierno y oposición o su papel, ya en el ámbito internacional, para propiciar la paz en Oriente Próximo o acercar a los países de Iberoamérica.

Algunas de sus tareas arbitrales comenzaron nada más llegar a la Jefatura del Estado para conseguir que la democracia se instalara en España y que este país fuera reconocido internacionalmente, según distintas fuentes diplomáticas consultadas.

El monarca facilitó también a los distintos presidentes de la democracia española las relaciones internacionales. En noviembre de 2004, el matrimonio Bush recibió a los Reyes de España en su rancho Crawford (Texas) para templar las relaciones bilaterales alejadas por la decisión del Gobierno español de retirar las tropas de Irak.

Pero ya antes, en 1997, el monarca había invitado al entonces presidente de EE.UU., Bill Clinton, a navegar en su yate Fortuna por Mallorca. El jefe de la Casa Blanca se llevó la sorpresa de que había un invitado más, José María Aznar, presidente del gobierno español.

El presidente de Chile en 2005, Ricardo Lagos, aseguró en la Cumbre Iberoamericana de Salamanca que, mientras el Rey había dedicado sus primeros quince años como jefe de Estado a construir una España moderna y democrática, los quince siguientes se volcó en levantar una comunidad iberoamericana que se proyectase en el siglo XXI.

Algunos países latinoamericanos han recurrido a su mediación, como Colombia en su conflicto con los grupos guerrilleros o Argentina y Uruguay para facilitar una salida a su disputa por la construcción de una planta papelera en este segundo país.

Una de sus más recientes labores de mediación tuvo lugar el pasado 3 de noviembre cuando habló con el presidente sirio, Bachard Al Asad, para convencerle de que su país participase en la Conferencia de Annapolis (Estados Unidos) para buscar un arreglo a los conflictos de Oriente Medio.

Su preocupación por pacificar esa zona del mundo hizo que propiciara la celebración en Madrid, en 1991, de la Conferencia de Paz donde tuvo la oportunidad de reunirse con los líderes mundiales implicados en el proceso.

Pero, desde su proclamación como Rey de España el 22 de noviembre de 1975, Juan Carlos I ha tenido una muy especial vinculación con América Latina, donde ha viajado de manera oficial a todos los países, excepto a Cuba, donde sólo ha estado para asistir a la IX Cumbre Iberoamericana, en noviembre de 1999, en una estancia que no tuvo el rango de visita de Estado.

El rey es además el único mandatario que ha asistido a las XVII Cumbres Iberoamericanas celebradas. La vocación iberoamericana de Juan Carlos de Borbón viene de lejos y ya en 1967 el entonces Príncipe de Asturias se refería por vez primera de manera pública a la necesidad de que la "comunidad de pueblos hispánicos" se organizase "cada día más en torno a la misión que corresponde a su propio e inconfundible ser comunitario".

Desde entonces han pasado muchos años en los que ha tenido una constante vinculación con la región.

La última cita multilateral, la XVII Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile, del pasado noviembre, será probablemente recordada por el choque verbal que el monarca protagonizó con el presidente venezolano, Hugo Chávez, al que increpó con la frase "¿Por qué no te callas?" cuando éste interrumpía de forma reiterada al jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

Fuente: EFE