Parece un chiste fácil: Educación hace agua. Pero es de lo más literal. El subsuelo de la delegación local del Ministerio de Educación quedó completamente inhabilitado ya que está inundado y hay importantes áreas, como Salud Laboral y Recursos Humanos, que no pueden cumplir adecuadamente su tarea. Además, siguen los problemas en las escuelas: el jardín 38, de Avellaneda y Rioja, tiene tres de sus seis salas inhabilitadas y los chicos se turnan para ir a clases: van una hora y medio por día cada uno.

El clima en el complejo Pedro de Vega, de Gaboto y Alem, no era el mejor este martes a la mañana. En asamblea los trabajadores analizaban cómo afrontar el problema que generó la inundación del subsuelo.

Uno de ellos, Eduardo, comentó al móvil de Radio 2 que los empleados de las áreas allí ubicadas tuvieron que trasladarse a otros pisos, pero se encuentran con que sus compañeros no les hacen lugar. Y advirtió sobre la consecuencia de que, por ejemplo, Recursos Humanos no pueda trabajar adecuadamente: “No se va a poder cobrar el mes que viene porque no podemos liquidar los sueldos”.

Mientras tanto, los padres de los chicos que concurren al jardín número 38 reclaman una solución urgente para lo que padecen con cada lluvia: las chapas están rota y se llenan de agua los salones. De hecho, tres aulas estaban inutilizables, lo que hizo que los chicos se tuvieran que turnar para asistir al establecimiento.