Las dos caras del delito quedaron plasmadas en un recorrido histórico que se puede visitar. Se trata del Museo Histórico Policial recientemente inaugurado en las instalaciones de la Escuela de Cadetes de Policía de la Unidad Regional II, de 1º de Mayo 2065. En el lugar se encuentran de algún modo las dos aristas del mundo delictivo. Es que se pueden ver entre otras cosas armas de fuego utilizadas por la fuerza de seguridad y su contraparte: las armas blancas empuñadas por los bandidos.

Desde 1974 Pablo Diez, policía y profesor de historia, empezó a reunir objetos históricos para que en algún momento quedaran alojados en un museo o biblioteca. Aunque durante muchos años los pocos elementos reunidos se colocaron en algunas seccionales, y deambularon por las dependencias de la institución policial nadie se hizo eco seriamente de esa necesidad. Ya que nunca tuvo como ahora un lugar nuevo construido especialmente para el museo. Fue recién en 2007 cuando recibió un llamado de Adela Aichino, titular del instituto de formación de personal de seguridad, que cuando Diez pudo ver concretado su deseo de que la policía local tenga su propio museo.

"Me llamaron con la intención de reubicar el Museo Histórico Policial en lo que es la Escuela de Cadetes, con un lugar propio y un horario de visitas para que le gente pueda conocerlo", contó Diez a Rosario3.com.

Y así fue como el 16 de agosto de este año abrió sus puertas para que los rosarinos se acerquen martes, jueves y sábados por la mañana para conocer el archivo de rarezas policiales y del hampa de la ciudad.

"Acá se pueden encontrar con todas las armas utilizadas por el personal policial y hasta prontuarios de los delincuentes más reconocidos en los tiempos en que Rosario era llamada la Chicago argentina", añadió.

El archivo

El archivo de la policía de Rosario es muy vasto, data de 1890 y cuenta con una gran cantidad de prontuarios. Entre los elementos que se exponen en el museo se destacan gran partes de expedientes que datan desde el siglo XIX y llegan hasta nuestros días, las muestras de huellas dactilares que sirvieron para resolver algunos de los casos más importantes, armas policiales de los siglos XIX y XX y chuzas y tumberas construidas por los mismos delincuentes.

No falta un lugar para recordar y mostrar como eran las comunicaciones en otros tiempos para cumplir con el servicio. Está expuesto al público el conmutador que funcionó en la antigua jefatura. Se trata de un equipo —con disco y auricular con bocina pendiendo en un costado— hoy es una reliquia, pero prestó servicio en la policía de Rosario, en el año 1950.

Los personajes

Los personajes del hampa más populares también tienen su lugar. Es el caso del “Petiso Orejudo”. También de personajes de la mafia local como Juan y Agata Galiffi (“Chicho Grande”), Francisco Marrone (“Chicho Chico”), Rogelio Gordillo (el “Pibe Cabeza”) y Catalina Rosa Bergerot, alias “La Rubia” o “La Francesa”. 

Y están los archivos de clausura de los prostíbulos con pupilas que venían de Europa, en la época de la Rosario prostibularia. "Están las actas de clausura, se trataba de mujeres muy jóvenes que eran subastadas en Pichincha mientras vivían encerradas como esclavas en una casa de Pueblo Esther", dijo Diez.

Los delitos

Cuando uno revisa la historia policial en paralelo a la del delito es probable que compruebe que algunas cosas cambiaron pero muchas se mantienen. Es el caso de los delitos. El conocido cuento del tío ya se veía en esos tiempos. Para poder mostrarlo un fajo encintado tiene billetes de 100 pesos de la época abajo y arriba, pero en le medio sólo retazos de papel de diario que simulan abultar al atado de dinero pero no. Son sólo un engaño.