Dos de los principales países europeos tienen problemas con el transporte debido a las huelgas que se desarrollan en sus territorios. Por una parte, Francia continúa, por segundo día consecutivo, con el conflicto en las principales ciudades. En tanto, en Alemania el paro de transporte comenzó en las primeras horas de este jueves.
Millones de viajeros se están viendo afectados por la mayor huelga ferroviaria en la historia de Alemania, protagonizada por el sindicato de maquinistas GDL, que, tras paralizar casi por completo el transporte de mercancías, inició paros masivos en el transporte público.
La huelga afecta especialmente al este de Alemania, donde se calcula que sólo circula un 10 por ciento de los tres de pasajeros regionales, mientras en las grandes urbes como Berlín se ha pasado de 5 a 20 e incluso 40 minutos la frecuencia de la circulación de las líneas de cercanías.
En el occidente del país la situación parece ser menos dramática, ya que la dirección de Deutsche Bahn calcula que circulan el 50 por ciento de los convoyes regionales y de cercanías y el 60 por ciento de los trenes de largo recorrido.
La huelga en el transporte de pasajeros de los ferrocarriles alemanes tiene previsto prolongarse 48 horas y finalizar el sábado.
El sindicato GDL se mostró satisfecho con el desarrollo de la huelga y señaló que en las ocho primeras horas de paros, cuando estos sólo afectaban al transporte de mercancías, pararon mas de 550 maquinistas en toda Alemania.
Dicho sindicato exige la elaboración de un convenio para los maquinistas independiente del resto del personal de Deutsche Bahn y sustanciales subidas salariales de hasta un 30 por ciento.
Por su parte, la huelga en los transportes franceses afecta también de manera intensa al servicio ferroviario y a la red urbana en París, a pesar de la oferta de diálogo realizada en la noche del miércoles por el Gobierno.
Los sindicatos protestan por la intención del Ejecutivo conservador de reformar el modelo especial de acceso a la pensión de medio millón de trabajadores, entre los que figuran los de la empresa pública de ferrocarriles y los de la de transportes de París y su región.
En París, según las líneas de metro, funcionaba uno de tres o cuatro convoyes, pero el servicio era casi nulo en dos líneas de cercanías urbanos.El Gobierno francés envió anoche a los sindicatos una carta en la que abre un plazo de un mes para que las centrales y las direcciones de las empresas públicas afectadas por la reforma negocien una salida al conflicto. Sin embargo, los sindicatos ya habían decidido prorrogar veinticuatro horas el paro.
Millones de viajeros se están viendo afectados por la mayor huelga ferroviaria en la historia de Alemania, protagonizada por el sindicato de maquinistas GDL, que, tras paralizar casi por completo el transporte de mercancías, inició paros masivos en el transporte público.
La huelga afecta especialmente al este de Alemania, donde se calcula que sólo circula un 10 por ciento de los tres de pasajeros regionales, mientras en las grandes urbes como Berlín se ha pasado de 5 a 20 e incluso 40 minutos la frecuencia de la circulación de las líneas de cercanías.
En el occidente del país la situación parece ser menos dramática, ya que la dirección de Deutsche Bahn calcula que circulan el 50 por ciento de los convoyes regionales y de cercanías y el 60 por ciento de los trenes de largo recorrido.
La huelga en el transporte de pasajeros de los ferrocarriles alemanes tiene previsto prolongarse 48 horas y finalizar el sábado.
El sindicato GDL se mostró satisfecho con el desarrollo de la huelga y señaló que en las ocho primeras horas de paros, cuando estos sólo afectaban al transporte de mercancías, pararon mas de 550 maquinistas en toda Alemania.
Dicho sindicato exige la elaboración de un convenio para los maquinistas independiente del resto del personal de Deutsche Bahn y sustanciales subidas salariales de hasta un 30 por ciento.
Por su parte, la huelga en los transportes franceses afecta también de manera intensa al servicio ferroviario y a la red urbana en París, a pesar de la oferta de diálogo realizada en la noche del miércoles por el Gobierno.
Los sindicatos protestan por la intención del Ejecutivo conservador de reformar el modelo especial de acceso a la pensión de medio millón de trabajadores, entre los que figuran los de la empresa pública de ferrocarriles y los de la de transportes de París y su región.
En París, según las líneas de metro, funcionaba uno de tres o cuatro convoyes, pero el servicio era casi nulo en dos líneas de cercanías urbanos.El Gobierno francés envió anoche a los sindicatos una carta en la que abre un plazo de un mes para que las centrales y las direcciones de las empresas públicas afectadas por la reforma negocien una salida al conflicto. Sin embargo, los sindicatos ya habían decidido prorrogar veinticuatro horas el paro.


