Un niño de entre 9 y 12 años, excedido de peso, se encuentra frente al televisor o la pantalla del videojuegos. En una mano aprieta un paquete de galletas o snacks y en la otra alza un refresco altamente edulcorado. La imagen se repite en miles de hogares de distintos puntos del mundo y refleja que la obesidad infantil se convirtió en un problema creciente. Pero según un estudio Canadá esta crisis se profundiza aún más y para los especialistas ni la tevé ni los videojuegos ayudan a salir de esto.
Un informe sobre este tema –publicado en el diario digital www.20minutos.es– alarmó al reflejar un dato tan aplastante como revelador. Es que por primera vez, una generación de canadienses vivirá menos que sus padres, debido a la obesidad infantil y juvenil.
Según el relevamiento el 26 por ciento de los canadienses con edades entre los dos y los diecisiete años sufre sobrepeso u obesidad.
De entre los niños nacidos entre 1978 y 2004 del 12 al 18 por ciento sufren sobrepeso y del 3 al 8 por ciento son obesos mientras que hasta el 1978 los datos eran del 15 por ciento, entre sobrepeso y obesidad.
En este sentido, el gobierno canadiense se decidió a dar una lucha contra la obesidad infantil, trastorno que ha dado en calificar de epidemia.
Para el gobierno una alternativa es prohibir algunas grasas y parece inmediato el lanzamiento de una campaña de concientización pública para advertir de la crisis sanitaria que supone este problema, aunque espera que dentro de la industria se cree una autorregulación.
En tanto, en el informe hay un lugar preferencial para el papel de la televisión, las computadoras y los videojuegos.
Con respecto a esto se dice que los niños canadienses pasan mucho tiempo frente a las pantallas de sus televisiones y ordenadores, no hacen los 90 minutos de ejercicio diario, consumen demasiada comida chatarra, y huyen de las cinco porciones diaria de fruta y verdura para refugiarse en las bebidas excitantes y ricas en azúcar.


