F. B
Estaba sonriendo. Nunca se le había visto tan sonriente, al menos en público. Ese era el comentario que se escuchaba entre sus seguidores. Pero no le faltaban razones. Cuando subió al escenario, Hermes Binner sabía que este domingo había logrado algo histórico: se convirtió en el primer socialista electo gobernador en la Argentina. Y ninguno de sus aliados quiso perderse el momento: fueron cerca de veinte los políticos que lo acompañaron a recibir la ovación de la multitud.
Lo recibió, como era de esperarse, un aluvión de aplausos. Pero lejos de la arrogancia que podría haberle concedido la circunstancia, el ex intendente rosarino prefirió correrse del centro de su discurso. En cambio, decidió nombrar y agradecer a todas y cada una de las fuerzas políticas que habían integrado el Frente Cívico y Social. E incluso hizo una alusión, en tono respetuoso, hacia sus derrotados adversarios.
Primero nombró uno a uno a cada integrante de la alianza que le permitió el triunfo, cuyos seguidores a su turno estallaban en aplausos. Fuerzas “que se han involucrado en un programa común, que tienen un 80 por ciento de coincidencias”, destacó. No sólo agradeció a los partidos políticos y agrupaciones que impulsaron su candidatura. También agradeció a los jóvenes, pieza que consideró “clave” en su triunfo. E incluso agradeció a los peronistas.
“Hemos tenido el reconocimiento y la felicitación hacia todos ustedes tanto del gobernador como el señor presidente”, planteó Binner. La frase arrancó silbidos y abucheos. “No comparto”, planteó el socialista. Y cuando el silencio se lo permitió, continuó: “Mas allá de las pasiones, queremos unidad y compromiso”, remarcó. “Sé que es difícil pero para nosotros es un motivo de extraordinaria responsabilidad gobernar la provincia. No queremos hacer lo mismo que se vino haciendo estos 24 años”, sostuvo.
Pero también hubo espacio en el discurso para héroes modernos como Guillermo Estévez Boero, fundador del partido que este domingo tuvo una jornada histórica, y Pocho Leprati. Entonces el ruido, entre aplausos y gritos, fue ensordecedor. Una agrupación de izquierda la acercó a Binner un cartel alusivo, de los tantos que circulaban entre la multitud.
“No nos une el resentimiento o la venganza. Tal vez todo tengamos un poquito de culpa en la muerte de Pocho. Pero podemos aprender el ejemplo solidario, que esas ideas florezcan en nuestra juventud. Necesitamos que la juventud participe, no que se recluya en una especie de ghetto moderno. Que la juventud sea parte de pensar la realidad y accionar. Que sean parte del gobierno a partir del diez de diciembre”, concluyó.


