Si Caruso Lombardi, entrenador de Newell´s, acabó 2007 con una sonrisa bien grande estampada en su rostro, producto de los dos refuerzos que la dirigencia le consiguió para el plantel que afrontará el Clausura (el atacante mendocino proveniente de Deportivo Cuenca de Ecuador, Carlos Ferreyra, y el mediocampista uruguayo Diego Scotti, de Audax Italiano de Chile), imagínense la felicidad con la que inició el 2008 al enterarse de que el volante ofensivo que pidió está a un paso de transformarse en la tercera nueva cara de su grupo.

El jugador en cuestión es Rodrigo Martín Mannara, nacido futbolísticamente en Lanús y de último paso por el fútbol chileno. Mannara reúne todas las condiciones pretendidas por el DT, ya que puede actuar como volante por derecha pero también lo ha hecho de delantero, lo que significa que podrá patrullar la mitad de la cancha con un claro sentido ofensivo. El bonaerense tiene todo acordado con la institución del Parque, aunque su traspaso a la Lepra aun no puede sentenciarse.

Es que el pase del futbolista de 28 años pertenece a Cobreloa de Chile, equipo que lo cedió durante el último semestre de 2007 a Deportes Puerto Montt de ese mismo país. Y la entidad de Calama no autorizó su salida, esgrimiendo que le corresponde el cobro de un resarcimiento económico: de hecho, antes de la celebración de Navidad, el club Maracaibo de Venezuela, que jugará la Libertadores, anunció con bombos y platillos su incorporación, pero la misma no llegó a concretarse por propio deseo del jugador. Mannara aduce que es agente libre, y por lo tanto no debe "rendirle cuentas" a Cobreloa.

Para que Rodrigo Mannara se calce la casaca rojinegra solo falta limar esa aspereza. Según allegados al ex Racing y Arsenal, la operación tiene un 70 % de chances de arribar a un final feliz. De hecho, el volante ya estuvo en la ciudad, y les expresó a Caruso Lombardi y al presidente López sus ganas de actuar para la Lepra. Por ende, si no aparecen dificultades que traben la negociación, en las próximas horas desde el Parque darán la buena nueva. Para regocijo, sobre todo, del propio entrenador al que, hasta hora, le trajeron todo lo que pidió.