El Frente Progresista y Social coronó su victoria en el Hotel Ariston. La buena nueva se dio a conocer por el intendente Miguel Lischitz, quien realizó tremendo anuncio en una especie de tarima, en cuya base, los periodistas buscaban hacerse del mejor lugar para captarlo.
El pase hacia esa zona clave era escudado por unos hombres uniformados, que pedían a quien osara acercarse, cámara o micrófono en mano, una credencial que los habilitara a pasar la frontera entre la noticia y el quedarse afuera de uno de los momentos claves de la cobertura del día.
La rigurosidad de este grupo fue tal que hasta le pidieron el pase a Juan Héctor Silvestre Begnis, quien se trasladó hasta el búnker socialista a estrechar la mano de Lifschtiz, luego de que Agustín Rossi reconociera su derrota. Imposibilitado de llegar a la tarima, debió esperar hasta que los socialistas presentes les explicaran a estos guardianes, quién era ese señor. Incluso, rechazaron el pase, que amablemente ofreció Sergio Liberatti. Finalmente, lo dejaron pasar y pudo saludar a su contrincante.
El pase hacia esa zona clave era escudado por unos hombres uniformados, que pedían a quien osara acercarse, cámara o micrófono en mano, una credencial que los habilitara a pasar la frontera entre la noticia y el quedarse afuera de uno de los momentos claves de la cobertura del día.
La rigurosidad de este grupo fue tal que hasta le pidieron el pase a Juan Héctor Silvestre Begnis, quien se trasladó hasta el búnker socialista a estrechar la mano de Lifschtiz, luego de que Agustín Rossi reconociera su derrota. Imposibilitado de llegar a la tarima, debió esperar hasta que los socialistas presentes les explicaran a estos guardianes, quién era ese señor. Incluso, rechazaron el pase, que amablemente ofreció Sergio Liberatti. Finalmente, lo dejaron pasar y pudo saludar a su contrincante.


