El señor Phineas Gage era un competente capataz que trabajaba con explosivos en una obra de ferrocarril en Vermont. El 13 de septiembre de 1848, una explosión accidental hizo que la barrena metálica que estaba manipulando le atravesase literalmente la cabeza.
La trayectoria que siguió era aparentemente mortal, pues la herramienta entró por debajo de la mandíbula y salió por la parte superior del cráneo. Por supuesto, Gage cayó al suelo, pero no está claro si llegó a perder la consciencia del todo.
Después de operaciones y curaciones Gage volvió al trabajo, pero su personalidad había cambiado. Antes era descrito como un hombre de talante equilibrado y competente –estaba considerado como el mejor capataz de su compañía– pero después del accidente se comportaba de forma grosera e impaciente, mostraba una terquedad inusitada y parecía ser incapaz de concentrarse en sus objetivos, de modo que perdió su empleo y nunca volvió a trabajar como capataz.
Los pacientes como Gage que tienen destruido el córtex prefrontal ventromedial (VMPC) "muestran una disminución general en su capacidad de respuesta emocional y una marcada reducción de las emociones sociales –como la compasión, la vergüenza y la culpa– que están estrechamente relacionadas con los valores morales", escriben los científicos en Nature.
No todos los razonamientos morales están afectados en estas personas. El trastorno afecta específicamente a los dilemas en que el bienestar (o el placer, o la satisfacción) de varias personas, o del grupo social en un sentido más abstracto –un cálculo típico de la filosofía utilitarista– se contrapone directamente a un estímulo aversivo de gran contenido emocional, como en el ejemplo clásico de matar a una persona para que se salven varias otras. La destrucción del VMPC deja intacta la capacidad del cálculo utilitarista, pero destruye el contrapeso emocional de la aversión.
Según Damasio, estas reacciones aversivas en las personas normales son una combinación del rechazo al acto (matar a alguien, sea quien sea) y de la compasión por otro ser humano. El neurólogo, autor del El error de Descartes, cree que estos resultados tendrán implicaciones filosóficas muy concretas: algunos sistemas morales pueden recibir apoyo experimental, y otros podrán perderlo.
Gage murió doce años después, en 1860. Su cráneo y la barra de hierro que lo perforó se conservan en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.


