El monótono sistema de visitas de martes y sábados de la cárcel de Ezeiza se quebró este miércoles, cuando los jugadores de Boca Juniors Martín Palermo, Rodrigo Palacio y Pablo Miglone, se acercaron al lugar para charlar un rato con los muchachos de la Doce presos allí.
Rafael y Fernando Di Zeo, el Oso Pereyra, Topadora Kruger, Diego Rodríguez y Juan Castro no cabían en su asombro cuando los jugadores se presentaron en el penal, a días del superclásico que tiene al plantel de Boca entrenando. Incluso, la totalidad de los internos no fueron ajenos a semejante visita, ni siquiera los oficiales del Servicio Penitenciario, quienes pidieron su correspondiente autógrafo.
Una vez sorteada la requisa, el encuentro de desplegó en un clima de camaradería. ¿Necesitan que les traigamos pelotas?, les consultaron los jugadores a los barras, mientras les entregaban algo de ropa y calzado de una marca conocida por Di Zeo. “¿Para qué? ¿Para jugar un cabeza a cabeza?”, les respondieron. En el mismo tono de broma, Di Zeo y sus compinches les preguntaron a los xeneizes por la presencia de otro referente del plantel que no concurrió a la cárcel, a pesar de haberlo prometido.
La charla giró alrededor de la participación del equipo contra Vélez y las ganas inmensas de ver la derrota de River para lo cual, los hinchas pidieron la victoria definitiva. La respuesta, claro, fue afirmativa. También, hablaron de la Doce, de las suspensiones de algunos de ellos como socios y de que les empieza a correr el derecho de admisión que Boca efectivizaría este jueves.
Hubo también tiempo para conversar sobre la vida en prisión, de cómo ellos experimentan el encierro. Y así, cuarenta minutos trascurrieron veloces, pero tan profundos como los suspiros que les arrancan del corazón los goles de su Boquita.
Rafael y Fernando Di Zeo, el Oso Pereyra, Topadora Kruger, Diego Rodríguez y Juan Castro no cabían en su asombro cuando los jugadores se presentaron en el penal, a días del superclásico que tiene al plantel de Boca entrenando. Incluso, la totalidad de los internos no fueron ajenos a semejante visita, ni siquiera los oficiales del Servicio Penitenciario, quienes pidieron su correspondiente autógrafo.
Una vez sorteada la requisa, el encuentro de desplegó en un clima de camaradería. ¿Necesitan que les traigamos pelotas?, les consultaron los jugadores a los barras, mientras les entregaban algo de ropa y calzado de una marca conocida por Di Zeo. “¿Para qué? ¿Para jugar un cabeza a cabeza?”, les respondieron. En el mismo tono de broma, Di Zeo y sus compinches les preguntaron a los xeneizes por la presencia de otro referente del plantel que no concurrió a la cárcel, a pesar de haberlo prometido.
La charla giró alrededor de la participación del equipo contra Vélez y las ganas inmensas de ver la derrota de River para lo cual, los hinchas pidieron la victoria definitiva. La respuesta, claro, fue afirmativa. También, hablaron de la Doce, de las suspensiones de algunos de ellos como socios y de que les empieza a correr el derecho de admisión que Boca efectivizaría este jueves.
Hubo también tiempo para conversar sobre la vida en prisión, de cómo ellos experimentan el encierro. Y así, cuarenta minutos trascurrieron veloces, pero tan profundos como los suspiros que les arrancan del corazón los goles de su Boquita.


