En diálogo con Núcleo, Florencia Pecha hizo un repaso de su carrera profesional, de la crianza “libre” de sus hijos y, también, de la incomodidad y “la culpa” que sintió con su propio cuerpo cuando la llamaban “pechocha”.
La actriz llegó a Rosario para presentar cuatro funciones de la obra Las hijas, que protagoniza junto a Pilar Gamboa y Soledad Villamil, bajo la dirección de Adrián Suar.
Consultada sobre ese momento en el que decidió realizarse una mamoplastía de reducción mamaria, en 1993, con 19 años, Peña recordó: “Era una época donde no se hablaba de feminismo. Yo tenía pechos muy grandes y me sentía culpable por tenerlos, como que me merecía un poco el mote. Me sentía culpable”.
Seguido, reflexionó: “Si uno lo mira desde hoy, es como impensado, ¿no? Pero bueno, yo creo que me operé porque no podía con eso. Obviamente hoy, a mis 52 años, a lo mejor, no me operaría. En ese momento, era la manera de lidiar con eso”.
En otro tramo de la entrevista, Flor –que se define como una madre “libre”– indicó que a sus hijos les enseña que “lo importante del camino es transitarlo y no creer que es llegar al objetivo, porque en realidad el objetivo a veces hasta puede modificarse. El camino es lo que te enriquece. Eso es lo que te hace ser una persona más íntegra y te da templanza; tener herramientas para bancar las embestidas".
Entre risas y ante la pregunta sobre la posibilidad de rodar una biopic sobre su vida, Peña no lo desestimó: “Tengo una vida frondosa. Siempre fui muy honesta con mis necesidades y con mis pensamientos. Siempre fui muy honesta con con quién soy”.
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