La investigación iniciada por el secuestro de una lancha en la costa rosarina, en la zona de Puerto Norte, y de 109 kilos de cocaína con la imagen de Al Pacino –interpretando a “Toni Montana” en la película Scarface– busca establecer si la droga iba a ser arrojada a un buque que había partido desde un puerto de San Lorenzo y que tenía como destino final Nueva Zelanda y Australia. Tras la aparición de la lancha y el cargamento de droga, hubo allanamientos en Rosario, Arroyo Seco y en la Ciudad de Buenos Aires.

La causa actualmente está en manos de la Fiscalía Federal Nº 3, a cargo de Adriana Saccone, y del Juzgado Federal Nº 3, cuyo titular es el juez Carlos Vera Barros. De momento, no tiene detenidos, pero sí nombres en los que avanzan para determinar la ruta de la cocaína. Uno de ellos es el comprador bonaerense de la embarcación que fue abandonada por dos personas a la altura de French y el río.

El pasado fin de semana, Prefectura logró dar con el barco que iba a ser el destinatario de la droga. Fue hallado en aguas del río de La Plata y fue objeto de un procedimiento en el que se revisó si tenía cocaína. 

Lo que intenta profundizar el Ministerio Público Fiscal es si detrás de este tipo de maniobras de contrabando de estupefacientes está una presunta organización internacional con patas locales en distintas jurisdicciones. Eso es porque entre mayo del año pasado y la actualidad se contabilizaron al menos tres casos en Australia en los que hallaron cargamentos de cocaína en embarcaciones que pasaron por la zona portuaria de San Lorenzo.

El 12 de mayo de 2022, la Policía australiana encontró el cuerpo de un buzo en la costa de Newcastle y a los pocos metros 50 kilos de cocaína distribuido en panes. Lo que trascendió del hecho, según publicó el medio periodístico Oceanicinsight.com, es que se cree que la droga había sido transportada por un buque registrado en las Islas Marshall y trasladaba 60 mil toneladas de polvo de soja. En ese entonces, el barco había pasado por Timbúes el 5 de abril, un mes antes. 

Por su parte, el 1º de junio pasado, se encontró en la terminal portuaria de Kwinana –en la costa oeste australiana– un cargamento de 900 kilos de cocaína en un buque cerealero que había zarpado en abril desde la ciudad de San Lorenzo. El buque luego había recalado en el puerto de La Plata, en Petrobras 75 (en alta mar) y en Fremantle, en Australia.

El último operativo de este tipo se conoció el 3 de octubre pasado, cuando la Policía de Melbourne denunció que un buque proveniente de San Lorenzo llevaba escondido en un compartimento de su casco un cargamento de 200 kilos de cocaína, que fue valuado en unos 80 millones de dólares. En ese entonces, el camino hecho fue San Lorenzo, Campana, Quequén, Santos (Brasil) y Montevideo (Uruguay) antes de dirigirse a Oceanía.

El barco que se halló en Australia había pasado previamente por Nueva Zelanda, una ruta similar a la que se presume que iba a hacer la embarcación que el pasado fin de semana fue frenada en el río de La Plata.

Según el trabajo coordinado que llevan a cabo la Procunar y Aduana, se cree que el nuevo modus operandi de “contaminar” la carga de barcos con droga está hecha a través de buzos tácticos, casualmente parecido a lo que pasó en mayo de 2022, donde un buzo fue encontrado muerto.