La esposa de un reconocido empresario de la localidad santafesina de Avellaneda fue víctima de un cuento del tío y terminó entregando nada menos que 400 mil dólares a un desconocido que, por estas horas, era buscado por las autoridades del norte provincial.

El ladrón, cuyo accionar quedó registrado en imágenes que luego se viralizaron, se presentó al mediodía del martes en la casa del empresario Filiberto Braida, de 80 años. En ese momento lo atendió su esposa, única moradora, quien le entregó la fortuna en moneda estadounidense. Braida es propietario de Rectificaciones Avellaneda, una histórica firma dedicada a la venta y reparación de tractores.

Según publicó el portal ReconquistaHoy, el timador desplegó un ardid “clásico”. Le dijo a la víctima que debía llevar de urgencia el dinero al banco para cambiarlo por una serie nueva, ya que, si no lo depositaba antes de las 12.30, perdería la mitad de su valor. Para reforzar la maniobra, aseguró que el marido de la mujer “estaba nervioso” y la esperaba en el Banco Credicoop.

     

La vivienda está ubicada sobre calle 10, a pocos metros de la avenida San Martín, frente a la plaza principal de la ciudad. El delincuente llegó en monopatín, a cara descubierta.

El empresario Braida. Un embaucador se llevó una fortuna en ahorros.
El empresario Braida. Un embaucador se llevó una fortuna en ahorros.

La víctima, Elsa Marchetti, incluso le sugirió que “por seguridad” no dejara el monopatín en la vereda y lo hizo ingresar a la galería. “No vaya a ser que se lo roben”, comentó.

En diálogo con el periodista Gustavo Raffin, el empresario sostuvo que cree que a su esposa “le lavaron la cabeza”.

Tras conocer los detalles del engaño, Braida se preguntó “qué hubiese pasado” si él se encontraba con el delincuente dentro de la casa, ya “con la bolsa con la plata que me estaba choreando: capaz que este tipo me liquida”, analizó. Explicó que llegó unos veinte minutos más tarde de lo habitual porque no encontraba su teléfono, que había dejado en el taller.

El empresario considera que el ladrón se encontró con mucho más dinero del que esperaba. Cree que fue al domicilio luego de ver a Elsa en el Banco Credicoop, donde había acompañado a una amiga que retiró dos millones de pesos. “Para mí vinieron por esa plata”, opinó.

La suma sustraída fue muy superior. Se trataba de ahorros que el empresario guardaba en lo que consideraba un escondite seguro dentro de la vivienda. “Estaba en un lugar imposible”, afirmó, y agregó que solo se lo había revelado a su esposa por si algo le ocurría: “Le dije: un día puedo faltar yo, tenés ese lugar”. El matrimonio no tiene hijos.

Por último, remarcó que ya habían hablado sobre este tipo de delitos y los recaudos necesarios, aunque lamentó la falta de seguridad: “No tenemos más seguridad. En pleno día, en pleno centro del pueblo, un tipo hace semejante barbaridad”.

Ahora la Policía busca a un varón de entre 40 y 50 años que se movilizaba en monopatín. Al momento del hecho tenía cabello castaño, remera negra, gorra en pantalón marrón, zapatillas, anteojos y una incipiente barba.