Una presentación judicial por una presunta falsificación de un testamento de un fallecido empresario agropecuario sacude a la localidad de Armstrong. La denuncia la hizo la prima hermana de Norberto Santilli (82), quien murió en Rosario el 31 de julio del año pasado, pero que 60 días antes firmó, en circunstancias bajo revisión, que la herencia quede únicamente a cargo de su chofer y asistente.
Según el escrito presentado por Celia Santilli, con el patrocinio de los abogados Pablo Morosano, Ángelo y Lucio Rossini, ella es la única y legítima heredera del testamento de Norberto, quien no tuvo hermanos, no tuvo hijos y se casó y enviudó. Si bien logró tener pareja posteriormente, la mujer no se adjudicó la condición de heredera legal.
La denuncia expuso que en febrero de 2025 Santilli comentó a su escribano de confianza, que es de Rosario, que estaba “muy disconforme” con Agustín M., su chofer, y que su intención era desvincularlo laboralmente y revocarle las autorizaciones para manejar sus vehículos. Es por eso que le consultó por los pasos que debía seguir para efectivizar su despido.
La relación entre el empresario agropecuario y Agustín M. se remonta a que antes de ser su chofer, el hombre había sido empleado administrativo en la misma cooperativa de Norberto.
El propio escribano, que mantuvo una extensa relación con Santilli por 30 años, comentó que la voluntad que le había manifestado el hombre era de “proteger económicamente” con parte de sus bienes a su expareja –con quien convivió 20 años– y su hijastra. Sin embargo, luego de la firma del testamento bajo observación, la mujer y su hija fueron sacadas del domicilio en el que vivían –por común acuerdo con Norberto– y tuvieron que ir con un oficial de la Justicia para retirar sus pertenencias.
Uno de los puntos señalados en la presentación judicial radica en dónde se firmó el testamento: fue en una escribanía de Cañada de Gómez, una ciudad que no frecuentaba Santilli, y lejos del escribano con el que siempre se manejó, que tiene el estudio a metros de la casa del empresario. Además, se convocó como testigos del acto a dos personas ajenas al firmante, que tienen domicilio en Las Parejas, y no a familiares o allegados.
La herencia en cuestión se rubricó el 30 de mayo de 2025. Norberto falleció el 31 de julio de ese año. Su prima hermana indicó que la causa de muerte está colocada por “enfermedad”, pero no hay precisión al respecto. Además, la sucesión testamentaria se inició siete días hábiles después del sepelio, cuando ese tipo de trámites llevan más tiempo de elaboración.
Una de las objeciones que hace la pariente del fallecido tiene que ver con la firma que consta en la herencia, ya que la mujer puso en duda que verdaderamente Norberto sea quien lo hizo. La otra tiene que ver con la causa de muerte, por lo que solicitó la exhumación del cuerpo para que se haga una autopsia. A eso se agrega que el empresario presentaba “deterioro cognitivo”, según la historia clínica a la que accedió la familiar.
El deceso de Santilli tiene otra situación observable, a criterio de su pariente: figura que murió en un departamento de un sexto piso de un edificio de Corrientes al 900, en Rosario, en el que no vivía. En esa torre, a su vez, vivía Agustín M., aunque en el tercer piso, ya que Norberto le había dado la propiedad en comodato por un año.
El 11 de septiembre hubo una audiencia en los Tribunales provinciales de Cañada de Gómez, donde se firmó la herencia, en la que intervino el fiscal Juan Pablo Baños y el juez Álvaro Campos. Allí, se solicitó una medida cautelar de los bienes, cuya valuación sería de seis millones de dólares.
El juez Campos resolvió inscribir por seis meses como bienes litigiosos todos los que constituyen el patrimonio del testamento, ya que aparentemente Agustín M. puso a la venta algunas propiedades que eran de Santilli.



