Un hombre de 30 años, que antes de su detención vivía en situación de calle, es juzgado por la muerte de Natalia Paola Coronel (41), una mujer que también se encontraba en la misma condición y falleció el 16 de marzo de 2023 en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) a causa de un grave traumatismo de cráneo.

Natalia había sido hospitalizada el 25 de diciembre de 2022 tras ser arrollada por un auto en la cuadra de Colón al 1800, barrio República de la Sexta, en el macrocentro de Rosario, donde solía pernoctar junto con el acusado. Según la Fiscalía, en el marco de una discusión violenta, el hombre la empujó contra el vehículo.

En un primer momento, Jonatan José “Jony” González fue imputado por lesiones graves en contexto de violencia de género y quedó detenido en la cárcel de Coronda.

Tras la muerte de la mujer, ocurrida por complicaciones derivadas de un traumatismo craneoencefálico grave, González fue reimputado por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.

Ahora, la fiscal Andrea Vega solicitó la pena de prisión perpetua ante los jueces Facundo Becerra, Valeria Pedrana y Mariano Aliau.

El caso fue reconstruido a partir de diversos testimonios: peatones que observaron la discusión y el posterior atropello, policías que intervinieron en el procedimiento y personas que solían reunirse con la víctima en las escaleras de la parroquia Nuestra Señora del Pilar, en Colón al 1800.

El hecho que derivó en la muerte de Natalia ocurrió alrededor de las 20, luego de la misa de Navidad de 2022, en el barrio República de la Sexta.

“Mediando violencia de género, que en ese momento se tradujo en forma verbal y física mediante gritos, insultos, golpes y amenazas con un arma blanca contra quien en vida fuera su pareja, con la intención de causarle la muerte, González empujó a Natalia Coronel directamente debajo de un vehículo Renault Mégane que circulaba por Colón, logrando así que fuera arrollada”, sostuvo la fiscal en el juicio.

Ese día, el personal policial secuestró un cuchillo y un palo. Según testigos, ese elemento fue utilizado por Natalia Coronel para defenderse.

En la audiencia imputativa, a cargo del entonces fiscal de Rosario Gastón Ávila, una testigo que observó la escena desde una moto declaró: “En un momento la chica estaba en cuclillas con un palo, sosteniéndolo con las dos manos, y cuando nos damos vuelta, se cae a la calle y un auto negro la atropella y la pasa por arriba. Cuando vamos a socorrerla, mi pareja le dice que “cómo se va a zarpar así; que estaba loco”. Él nos dice que la chica lo quería apuñalar, pero yo vi que él tenía el cuchillo en la mano y que lo tiró en la vereda”.

En tanto, durante la investigación, un muchacho que pernoctaba con la víctima y el imputado señaló que Natalia y Joni “siempre discutían, se drogaban y se peleaban”.

Natalia tenía tres hijos: dos varones y una nena, a quienes veía poco, según los testimonios. Había pasado gran parte de su vida adulta en la marginalidad, atravesada por el consumo problemático de sustancias, y alternaba la situación de calle con estadías en casas de conocidos.

De acuerdo a allegados, se ganaba la vida haciendo malabares en el semáforo de Necochea y Pellegrini, mientras que González pedía limosna.

El acusado sostuvo que no mantenía una relación de pareja con la víctima y afirmó que fue ella quien lo agredió con un cuchillo.

Si bien en el legajo consta el testimonio de un hombre que se presentó como pareja de Natalia, la Fiscalía sostiene que existen indicios suficientes de un vínculo con el acusado, lo que, a criterio de la acusación, fundamenta el agravante.

“La hipótesis más gravosa no se sostiene: en el peor de los casos, se trata de un homicidio preterintencional”, había planteado la defensa, que también puso en discusión la relación de causalidad respecto del conductor que arrolló a la víctima.