El empresario Eduardo Elsztain, dueño de IRSA y del Banco Hipotecario, salió a explicar públicamente los motivos por los que mantiene una participación minoritaria en la Falkland Islands Company (FIC), una de las compañías de mayor relevancia para la economía de las islas Malvinas por la diversidad de servicios que brinda.
La explicación se produjo en medio de la nueva tensión entre Argentina y el Reino Unido por el archipiélago, luego de que el presidente Javier Milei anunciara el jueves una serie de medidas para endurecer las sanciones contra empresas que exploten recursos naturales en las islas sin autorización argentina.
Tras las duras críticas en redes, Elsztain, empresario conocido por su cercanía con Milei, publicó un extenso mensaje en LinkedIn para explicar el origen de su participación en la compañía británica y responder a las críticas que surgieron en redes sociales.
Según relató, en 2017 intentó adquirir, a través de Dolphin Fund, uno de sus fondos de inversión, la totalidad de la Falkland Islands Company. Sin embargo, aseguró que el Gobierno británico no autorizó la operación.
Desde entonces, mantiene el 2,5% de las acciones de la compañía, una participación que, según su explicación, se originó en aquel intento de adquisición.
La FIC desarrolla actividades en distintos sectores de la economía de las islas, entre ellas inmobiliarias, comerciales, logísticas, agropecuarias y hoteleras.
La explicación de Elsztain tras el escándalo por Malvinas
En su publicación en LinkedIn, el empresario de IRSA alegó que su intención al intentar adquirir la compañía era generar un vínculo diferente entre Argentina y las islas Malvinas a partir de inversiones y del desarrollo económico.
“Pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social. Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas. Inclusive”, detalló Elsztain.
De acuerdo con su relato, el proyecto no buscaba solamente quedarse con una compañía que opera en las islas, sino impulsar una mayor participación de capitales argentinos en el desarrollo económico y social del archipiélago.
La participación que conserva actualmente es, sin embargo, minoritaria: representa el 2,5% del paquete accionario de la Falkland Islands Company.
Quirno salió a defender a Elsztain
La participación de Elsztain en la FIC también generó cuestionamientos en redes sociales. En particular, una tendencia en X vinculó el nombre del empresario con la palabra “traidor”.
Ante esa situación, el canciller Pablo Quirno salió públicamente en defensa de Elsztain y rechazó esa caracterización. “Todo lo contrario a traidor…”, escribió el funcionario de Milei en X.
La carta completa de Elzstain
Mi abuelo Isaac siempre me decía que si Argentina se hubiera involucrado económicamente en la vida de las Islas Malvinas durante todo el siglo XX, probablemente hubiéramos evitado la guerra. No fue el único que pensaba eso: Perón intentó comprar la Falkland Islands Company (FIC) más de una vez y también lo intentó el empresario metalúrgico César Cao Saravia en el ‘77. La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía.
Con eso en mente, desde 2005/06 fui comprando acciones de la Falkland Islands Company (FIC), una compañía de enorme relevancia estratégica y económica en las Islas Malvinas que tiene a cargo temas inmobiliarios, agropecuarios, hoteleros, entre otros. En el 2017 se abrió una oportunidad mayor, cuando los propios empleados de FIC hicieron una oferta para comprarla. La bolsa de Inglaterra es la cuna del liberalismo económico y, si una empresa recibe una oferta pública de compra, otra empresa puede ofertar más para quedarse con la compañía en cuestión. Pensé que esa era nuestra oportunidad, así que oferté para quedarme con el control mayoritario de la empresa más importante de las Islas Malvinas. Además de ampararme en la lógica del derecho inglés, pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social.
Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas. Inclusive, Theresa May, primera ministra británica de la época, hizo declaraciones en contra de la compra de FIC (hoy FIH Group) por una empresa argentina. Mi empresa solo pudo mantener la participación minoritaria que había comprado a través del mercado -cercana al 2%- que tiene hoy, y la mayoría accionaria terminó en manos de Staunton Holdings Ltd. Todo esto fue público y cubierto por medios como Clarín y Página 12 en el 2017. Hoy volvió a surgir el tema en un artículo de La Nación y por eso hago estas aclaraciones. Porque nuevamente veo aparecer en redes sociales teorías conspirativas y antisemitas sobre mi persona, que distan tanto de la realidad concreta de los acontecimientos que a veces me parece hasta ridículo. Por lo general no hago intervenciones de este tipo, pero la causa Malvinas es tan importante para todos los argentinos, que me parece que no hay que quedarse callado.
Por mi edad, desde mis años de formación en el Colegio Nacional Buenos Aires y mi paso por la colimba, la causa Malvinas ha atravesado tanto mi vida privada como la del país. Pensar que podría haber aportado algo desde mi rol empresarial en este tema valió la pena, aunque haya fracasado. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo -y quién dice, quizás vuelva a pasar.



