El organismo internacional notificó más de 300 fallecimientos por ingesta de jarabes infantiles para la tos, contaminados en los últimos cuatro meses, en Gambia, Indonesia y Uzbekistán, la mayoría de los casos en niños menores de cinco años, informó la agencia Europa Press.

"El año pasado, la OMS dio la voz de alarma emitiendo alertas médicas en octubre centradas en Gambia, en noviembre sobre Indonesia y a principios de este mes en relación con Uzbekistán". aseguró su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus. quién ha insistido en la importancia de que "los países implanten medidas para detectar y frenar la falsificación de medicamentos".

"Los casos en estos tres países están asociados a más de 300 muertes, pero sabemos que al menos otros siete países se han visto afectados", informó en rueda de prensa Tedros, nacido en Eritrea, quién está al frente de la Organización Mundial de la Salud desde 2017.

Esta semana, la OMS ha impulsado un llamamiento urgente a países, a fabricantes y proveedores "para que hagan más por prevenir, detectar y responder rápidamente a todos los medicamentos contaminados".

"Los Gobiernos deben aumentar la vigilancia para detectar y retirar de circulación cualquier medicamento de calidad inferior identificado en las alertas médicas de la OMS".

Deben cumplir medidas legales para ayudar a detener la fabricación, la distribución y uso de medicamentos, de calidad inferior y falsificados", reclamó el director general del organismo sanitario de la ONU.

"Estos contaminantes son sustancias químicas tóxicas utilizadas como disolventes industriales y agentes anticongelantes que pueden ser mortales incluso en pequeñas cantidades, así, cada proveedor debería comprobar que no haya indicios de medicamentos contaminados y distribuir solo aquellos aprobados por autoridades competentes", añadió.

"Todas las muertes innecesarias duelen, pero cuando mueren niños ese dolor se magnifica y exige una respuesta necesaria", lamentó Tedros.

Por su parte, la subdirectora general de Resistencia a los Antimicrobianos de la OMS, la doctora Hanan Balkhi, solicitó a los Estados miembros que reciben medicamentos no fabricados en su propio territorio que "los verifiquen y sometan a controles y de comprobarse que se trata de medicamentos falsificados los retiren del mercado cuanto antes".

"Hay que fomentar la vigilancia y controles puntuales. Los organismos y las autoridades conocen muy bien cuáles son los distintos dispositivos que deben aplicarse", aseguró Balkhi.