Cada tercer jueves de junio se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Riñón, una fecha destinada a concientizar sobre una enfermedad que, pese a ser uno de los tumores más frecuentes del aparato urinario, suele desarrollarse de manera silenciosa durante sus primeras etapas, dificultando su diagnóstico precoz.

En Argentina, el cáncer de riñón es el quinto tumor más frecuente y representó el 3,9% de los diagnósticos de cáncer registrados en 2020. A nivel mundial, es responsable del 3% de las muertes por cáncer, mientras que en el país la mortalidad asociada a esta patología alcanzó el 3,5% durante ese mismo período.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran la edad avanzada, el tabaquismo, la obesidad y la hipertensión arterial. También influyen los antecedentes familiares, determinados factores ambientales, como la exposición al cadmio, y algunas características poblacionales. Según los especialistas, muchos de estos factores pueden modificarse mediante cambios en el estilo de vida.

Los síntomas más frecuentes incluyen dolor persistente en la zona lumbar de un solo lado del cuerpo, presencia de sangre en la orina, cansancio, anemia y pérdida del apetito. A ellos pueden sumarse una disminución involuntaria de peso y fiebre prolongada sin una causa infecciosa identificable.

El 90% de los tumores malignos de riñón se debe al carcinoma de células renales. Es un tipo de cáncer con mayor incidencia en hombres, pero también con una fuerte presencia según la edad. Si bien hay factores de riesgo que no podemos modificar, como la edad, hay otros que debemos tener en cuenta para disminuir el riesgo”, explicó el Dr. Carlos Silva, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Británico de Buenos Aires.

Los especialistas recomiendan evitar el consumo de tabaco, mantener un peso saludable, seguir una alimentación equilibrada y realizar actividad física de manera regular. El tabaquismo, por ejemplo, incrementa el riesgo de desarrollar carcinoma de células renales en un 50% en los hombres y en un 20% en las mujeres.

En cuanto al tratamiento, la cirugía continúa siendo la herramienta principal cuando el tumor permanece limitado al riñón. Sin embargo, en las últimas décadas surgieron nuevas estrategias terapéuticas. “Se han desarrollado terapias dirigidas a blancos moleculares específicos que regulan la formación de vasos sanguíneos que alimentan al tumor. Otra opción terapéutica es la inmunoterapia, que empodera la respuesta del sistema inmune del paciente”, señaló Silva, y agregó que estos avances han permitido mejorar las tasas de curación y prolongar la supervivencia con una mejor calidad de vida.

Más allá de las consecuencias físicas, el cáncer de riñón también tiene un fuerte impacto emocional. Una encuesta realizada por la Coalición Internacional contra el Cáncer de Riñón (IKCC) reveló que el 85% de los pacientes manifestó haber sufrido afectación emocional tras el diagnóstico. Entre las preocupaciones más frecuentes aparecieron la ansiedad, el miedo a la recurrencia de la enfermedad, la tristeza o depresión y el temor a morir. “Es importante escuchar a los pacientes, conocer sus inquietudes y alentarlos a buscar apoyo psicológico cuando sea necesario para mejorar su bienestar general”, concluyó el especialista.

Fuente: Agencia NA.