La fibromialgia es una enfermedad que provoca dolor generalizado, fatiga, trastornos del sueño y alteraciones en la memoria y el estado de ánimo. Afecta a alrededor del 2% de la población mundial, pero durante años su origen fue motivo de debate y, en muchos casos, incluso se puso en duda la existencia del propio síndrome.
Ahora, un estudio internacional publicado en Nature Medicine aporta nuevas evidencias sobre sus causas. La investigación, liderada por científicos de Canadá, Estados Unidos y Finlandia, constituye el mayor análisis genético realizado hasta la fecha sobre la fibromialgia y respalda la hipótesis de que la enfermedad tiene su origen principalmente en el sistema nervioso.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron información genética de 54.629 personas con diagnóstico de fibromialgia y la compararon con la de más de 2,5 millones de personas sin la enfermedad. En total, el trabajo reunió datos de 11 estudios realizados en Estados Unidos, Reino Unido, Finlandia, Estonia, Dinamarca e Islandia.
El análisis permitió identificar 26 regiones del genoma asociadas con un mayor riesgo de desarrollar fibromialgia. Muchas de ellas se encuentran cerca de genes relacionados con el desarrollo y funcionamiento de las neuronas, la transmisión de señales nerviosas y el procesamiento del dolor, lo que fortalece la teoría de que el cerebro y el sistema nervioso desempeñan un papel central en esta enfermedad.
En cambio, los investigadores no encontraron evidencias sólidas de que la fibromialgia sea una enfermedad autoinmune clásica. Aunque detectaron una leve relación genética con patologías como la artritis reumatoide o el síndrome de Sjögren, concluyeron que los mecanismos inmunitarios no serían el principal motor del trastorno, aunque podrían intervenir de manera secundaria en algunos pacientes.
El estudio también observó un importante solapamiento genético entre la fibromialgia y otras afecciones frecuentes, como el dolor lumbar crónico, el síndrome del intestino irritable y el trastorno por estrés postraumático. Según los especialistas, estos vínculos podrían explicar por qué muchas de estas enfermedades aparecen al mismo tiempo en una misma persona.
Entre los hallazgos más relevantes figura la identificación de variantes en genes que podrían convertirse en futuros blancos terapéuticos. Uno de ellos es GPR52, un receptor presente casi exclusivamente en el sistema nervioso sobre el que ya se investigan medicamentos para enfermedades como la esquizofrenia, las adicciones y la enfermedad de Huntington. Los científicos consideran que esos fármacos podrían, en un futuro, evaluarse también para aliviar el dolor asociado a la fibromialgia, aunque primero deberán demostrar su eficacia en estudios experimentales y ensayos clínicos.
Pese a los avances, los investigadores advierten que la genética explica solo una parte del riesgo de desarrollar la enfermedad, aproximadamente un 10%. Además, remarcan que estos resultados no permiten utilizar pruebas genéticas para diagnosticar la fibromialgia y que será necesario ampliar las investigaciones a poblaciones más diversas. Los especialistas coinciden en que la predisposición genética probablemente interactúe con factores ambientales, hormonales y experiencias de vida, por lo que aún queda camino por recorrer para comprender completamente esta compleja enfermedad.
Fuente: SINC.



