La leche materna continúa revelando beneficios para la salud de los recién nacidos. Un equipo de investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima), en España, descubrió en el calostro (la leche producida durante los primeros días después del parto) una población única de neutrófilos que actuaría como un puente entre las defensas de la madre y las del bebé, reforzando la protección inmunológica en una etapa clave del desarrollo.
Los neutrófilos son un tipo de glóbulo blanco que integra la primera línea de defensa del organismo frente a infecciones. Sin embargo, el estudio demostró que, al encontrarse en el calostro, estas células modifican su comportamiento y adquieren funciones diferentes a las que presentan en la sangre materna.
Tras analizar muestras de sangre y de calostro de las mismas madres, los científicos comprobaron que estos neutrófilos sufren una profunda transformación. Si bien disminuyen algunas de sus funciones habituales, como la capacidad para desplazarse o capturar bacterias, aumentan la presencia de proteínas vinculadas al reconocimiento de antígenos y al transporte de anticuerpos.
Uno de los hallazgos más relevantes fue que estas células contienen y liberan inmunoglobulinas, los anticuerpos esenciales para proteger las mucosas del recién nacido mientras su sistema inmunitario aún está en desarrollo. Además, presentan una elevada cantidad del receptor conocido como PIGR, una proteína que participa en el transporte de estos anticuerpos a través de los tejidos.
Según los investigadores, esto sugiere que los neutrófilos del calostro no solo forman parte de las defensas, sino que también funcionan como vehículos celulares capaces de trasladar y liberar moléculas protectoras. De esta manera, contribuirían a conectar la inmunidad innata, que responde de forma rápida ante los patógenos, con la inmunidad adaptativa, responsable de generar respuestas más específicas.
El trabajo también mostró que el propio entorno del calostro favorece esta especialización. Cuando los científicos expusieron neutrófilos obtenidos de la sangre a la fracción líquida de la leche materna, observaron que las células comenzaron a adquirir características similares a las presentes naturalmente en el calostro, lo que indica que este medio no solo transporta células inmunitarias, sino que también influye en su funcionamiento.
Los autores consideran que estos resultados abren una nueva línea de investigación sobre el papel de las células vivas presentes en la leche materna y ayudan a explicar, con mayor profundidad, por qué la lactancia constituye una herramienta fundamental para proteger al recién nacido durante sus primeros días de vida. El estudio cobra especial relevancia en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se conmemora cada año del 1 al 7 de agosto.
Fuente: EFE.



