Cada primer martes de mayo se conmemora el Día Mundial del Asma, una iniciativa impulsada a nivel global para concientizar sobre esta enfermedad respiratoria crónica y mejorar su diagnóstico y tratamiento. Para 2026, la consigna internacional pone el foco en reducir la carga de la enfermedad mediante el acceso oportuno al diagnóstico y a terapias adecuadas.
El asma es una patología inflamatoria crónica de las vías respiratorias que provoca dificultad para respirar, especialmente al exhalar el aire. Afecta tanto a niños como a adultos y es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia. Aunque puede ser potencialmente grave, con tratamiento adecuado es posible controlarla y mantener una buena calidad de vida.
En Argentina, se estima que alrededor de 4 millones de personas tienen diagnóstico de asma, pero un número significativo de casos permanece sin detectar. Según especialistas, hasta 2 millones de personas podrían padecer la enfermedad sin saberlo, lo que retrasa el inicio del tratamiento y aumenta el riesgo de crisis e internaciones.
En este contexto, la Asociación Argentina de Pacientes con Asma (AAPA) impulsa una campaña nacional gratuita de detección dirigida a personas con síntomas compatibles. Desde este martes y hasta el 10 de mayo se podrán solicitar turnos online a través de www.pedirturno.com.ar, mientras que las consultas médicas se realizarán entre el 11 y el 15 de mayo con especialistas en todo el país.
El subdiagnóstico es uno de los principales desafíos en torno al asma. De acuerdo con estudios internacionales, entre un 30% y un 50% de los casos no están identificados. Esto ocurre, en parte, porque los síntomas (como tos persistente, silbidos en el pecho o sensación de falta de aire) suelen ser minimizados o atribuidos a otras causas, como el estrés o cuadros respiratorios pasajeros.
Los síntomas del asma pueden variar en intensidad y frecuencia, e incluyen disnea, opresión torácica, tos crónica y empeoramiento nocturno. Entre los factores de riesgo se encuentran los antecedentes familiares, enfermedades alérgicas, la exposición a contaminantes o humo de tabaco, infecciones respiratorias tempranas y la obesidad.
Especialistas señalan que entre el 60% y el 80% de los casos tienen origen alérgico, asociados a desencadenantes como ácaros, pólenes, hongos o animales domésticos. El diagnóstico se realiza a partir de la evaluación clínica y estudios como la espirometría, una prueba no invasiva que mide la función pulmonar.
La detección temprana y el tratamiento adecuado son claves para reducir el impacto del asma en la vida cotidiana. La enfermedad no solo afecta la salud, sino también el rendimiento escolar y laboral, y es una de las principales causas de ausentismo en niños. Aunque existen distintos niveles de gravedad, todos los pacientes requieren seguimiento médico.
Si bien el asma no tiene cura, los tratamientos actuales permiten controlar los síntomas y prevenir crisis. Los especialistas destacan que el abordaje debe ser personalizado y ajustarse a la evolución de cada paciente, con controles periódicos y un trabajo conjunto entre el equipo de salud y quienes conviven con la enfermedad.
Fuente: Agencia NA.



