Lograr que un perfume dure todo el día no depende solamente de elegir una fragancia cara o intensa. Según especialistas en perfumería, la clave está en aplicarlo correctamente y aprovechar ciertos hábitos simples que ayudan a potenciar su duración sobre la piel.
Aunque ningún perfume es eterno, sí existen maneras de extender su presencia y mejorar su proyección. El calor, el sudor, el roce con la ropa y la exposición constante a otros olores hacen que muchas fragancias desaparezcan rápido si no se usan de forma estratégica.
Uno de los consejos más repetidos por expertos es aplicar el perfume en los llamados “puntos de pulso”: cuello, muñecas, detrás de las orejas o la parte interna de los codos. Estas zonas generan más calor corporal y ayudan a que la fragancia se proyecte mejor durante el día. Además, recomiendan no frotar el perfume después de aplicarlo, ya que eso puede alterar sus moléculas y modificar el aroma.
Otro punto importante es el momento de aplicación. Usar perfume después de bañarse y sobre la piel bien humectada puede hacer una gran diferencia. La hidratación permite que los aceites aromáticos se adhieran mejor y se evaporen más lentamente, logrando una duración mucho mayor.
La cantidad también influye. Los especialistas aseguran que entre dos y tres aplicaciones suelen ser suficientes para dejar una buena estela sin resultar invasivo. Complementar con productos de aromas similares, como desodorantes o cremas corporales, también ayuda a reforzar la fragancia. Incluso algunas personas aplican una pequeña cantidad sobre la ropa para prolongar aún más el efecto.
Por último, hay un detalle clave al momento de elegir un perfume: la concentración. Las versiones EDP (Eau de Parfum) contienen una mayor cantidad de esencia aromática y, por eso, suelen durar más horas sobre la piel que otras opciones más ligeras. Una diferencia técnica que puede cambiar completamente la experiencia diaria con una fragancia.
Fuente: GQ.



