Durante el invierno es habitual que muchas personas dejen de usar protector solar porque asocian este producto únicamente con la playa o los días de mucho calor. Sin embargo, los rayos ultravioleta (UV) atraviesan las nubes y continúan llegando a la superficie terrestre incluso cuando el cielo está cubierto. Por eso, dermatólogos y expertos en cuidado de la piel recomiendan mantener este hábito durante los doce meses del año.

La exposición diaria a la radiación UV no solo aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel, sino que también es una de las principales causas del envejecimiento prematuro (shutterstock.com).

La exposición diaria a la radiación UV no solo aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel, sino que también es una de las principales causas del envejecimiento prematuro. Manchas, arrugas finas, pérdida de elasticidad y alteraciones en la pigmentación pueden aparecer como consecuencia de la exposición acumulada al sol, incluso en trayectos cortos como caminar hasta el trabajo, manejar o sentarse cerca de una ventana.

Incorporar protector solar a la rutina de skincare no requiere grandes cambios. Lo ideal es aplicarlo como último paso de la rutina de la mañana, después de la crema hidratante y antes del maquillaje, si se utiliza. Los especialistas aconsejan elegir un producto de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30 y reaplicarlo durante el día.

Combinar una buena hidratación con el uso diario de protector solar ayuda a fortalecer la barrera cutánea y mantener la piel saludable (magnific.com).

El invierno también suele traer consigo temperaturas bajas, viento y ambientes calefaccionados que favorecen la deshidratación de la piel. En ese contexto, combinar una buena hidratación con el uso diario de protector solar ayuda a fortalecer la barrera cutánea y mantener la piel saludable.

Lejos de ser un producto exclusivo del verano, el protector solar se consolida como uno de los pilares del cuidado diario de la piel. Convertir su aplicación en un hábito, sin importar la estación del año, es una de las medidas más simples y efectivas para prevenir daños a largo plazo y conservar una piel sana.