Dormir bien no depende únicamente de apagar las pantallas o tomar una infusión antes de acostarse. Cada vez hay más evidencia de que el ejercicio físico también juega un papel importante en la calidad del descanso, aunque los especialistas advierten que no alcanza sólo con entrenar. En tal sentido, el momento del día en que se hace actividad puede marcar una gran diferencia.
Durante mucho tiempo se creyó que el ejercicio ayudaba a dormir simplemente porque "cansaba" al cuerpo. Sin embargo, los expertos explican que el proceso es mucho más complejo. Si bien el movimiento favorece distintos mecanismos relacionados con el sueño, todavía no está del todo claro cómo actúan y, además, la respuesta varía de una persona a otra.
Uno de los factores más importantes parece ser el horario. Hacer ejercicio intenso por la mañana o durante el día puede contribuir a reforzar el ritmo circadiano, es decir, el reloj biológico que regula los momentos de vigilia y descanso. Si, además, la actividad se realiza al aire libre y con exposición a la luz natural, el efecto podría ser aún más beneficioso.
En cambio, los entrenamientos muy exigentes durante las cuatro horas previas a acostarse no serían la mejor opción. Investigaciones recientes encontraron que este tipo de rutinas puede retrasar el inicio del sueño, reducir las horas de descanso y afectar su calidad. La explicación estaría en que el organismo libera hormonas como la adrenalina y el cortisol, que mantienen al cuerpo en estado de alerta durante un tiempo.
Eso no significa que haya que evitar moverse por la noche. Los especialistas señalan que una caminata, una sesión de yoga, ejercicios de movilidad o una rutina de baja intensidad entre una y dos horas antes de ir a la cama pueden ser aliados para descansar mejor. En ese caso, el beneficio estaría relacionado con la disminución de la temperatura corporal que ocurre después del ejercicio, un proceso que favorece naturalmente la aparición del sueño.
En conclusión, no existe una fórmula universal. Mientras algunas personas descansan mejor después de entrenar por la tarde, otras obtienen mejores resultados con actividad física a primera hora del día. Lo importante es encontrar una rutina que se adapte al propio cuerpo y evitar los ejercicios de alta intensidad justo antes de dormir si el objetivo es lograr un descanso más profundo y reparador.
Fuente: GQ.



