A comienzos de 2026, las redes sociales se llenaron de publicaciones que parecen sacadas de un álbum polaroid. Filtros saturados, selfies retro y canciones de hace diez años marcan una ola nostálgica que no para de crecer. Usuarios de TikTok, Instagram y otras plataformas se suman al llamado fenómeno “2026 es el nuevo 2016”, un movimiento viral que invita a revivir (o reinventar) la estética y sensaciones de aquel año.
Volver al 2016
El “regreso” al 2016 no se trata únicamente de desempolvar viejas fotos. El auge de hashtags, filtros y retos con estética vintage ha disparado las búsquedas relacionadas con ese año en redes, y tendencias como playlists temáticas en plataformas de streaming alcanzan picos significativos. Esta ola no solo recurre a la moda visual, sino que músicas que fueron hits en 2016 vuelven a sonar y elementos clásicos como el filtro de perro de Snapchat se multiplican en publicaciones con tono nostálgico.
La moda también siente la brisa retro, ya que prendas icónicas de mediados de los 2010s, como skinny jeans o chokers, conviven con la narrativa de una década que muchos recuerdan como más espontánea y menos dominada por algoritmos y métricas de engagement. Esta revalorización funciona como una reinterpretación emocional de estilos de vida que se vivieron cuando las redes eran más “orgánicas” y menos hiperoptimizadas.
Expertos en cultura digital y psicología social señalan que esta nostalgia responde, en buena parte, a la saturación informativa y a la presión constante de los contenidos hipercurados de hoy. Así, al evocar un año percibido como “más simple”, los usuarios buscan alivio del ritmo fragmentado del presente.



