Si surge la sensación de levantarse sitiéndose ya agotados antes de comenzar el día, existe una respuesta otorgada por investigadores de Harvard. A través de un nuevo estudio, los expertos pusieron bajo la lupa una serie de hábitos cotidianos que, según detallaron, afectan al estado anímico, metabolismo, sueño y energía general.

El uso constante del teléfono celular es uno de los principales hábitos nocivos de la época (infosalus.com)

En este aspecto, si bien muchas personas admiten que quedarse hasta tarde o comer comida chatarra influyen en cómo se sienten, la ciencia señala que hay comportamientos “de bajo perfil” que causan un desgaste constante. Desde la primera acción de la mañana hasta los momentos antes de dormir, estos microhábitos tendrían un impacto acumulativo que se traduce en cansancio y falta de concentración.

Uno de los principales culpables es el teléfono celular. De este modo, revisar notificaciones en cuanto suena la alarma eleva los niveles de estrés antes de haber ingerido agua o desayunado, lo que puede poner al cuerpo en estado de alerta desde temprano. Además, pasar largas horas sentado sin pausas activas no solo afecta la circulación, sino que estaría vinculado con un mayor riesgo de problemas metabólicos y una sensación de pesadez constante.

Comer en forma veloz y frente a la computadora hace que la digestión se vuelva menos eficiente.

El ritmo de alimentación también juega un papel clave. Comer en forma veloz y frente a la computadora hace que la digestión se vuelva menos eficiente y aumenta la inflamación, lo que influye negativamente en la regulación de la energía. Beber café antes que agua al despertar o saltarse descansos para almorzar son otros ejemplos de hábitos que, según Harvard, reducen la vitalidad diaria.

La lista no se detiene ahí. El microestrés ambiental (como notificaciones constantes o luces intensas), la falta de exposición a luz natural por la mañana y la respiración superficial son factores que, sumados, contribuyen a que muchos terminen el día sintiéndose drenados.

La buena noticia es que, lejos de sugerir una reforma radical de vida, Harvard propone enfocarse en pequeñas correcciones. Así, identificar y cambiar unos pocos hábitos cotidianos puede traducirse, con el tiempo, en más energía, mejor concentración y mayor bienestar.

Fuente: GQ.