A la hora de elegir un perfume, no solo importa que nos guste su aroma. También es habitual encontrarnos con etiquetas como eau de toilette, eau de parfum o eau de cologne, que hacen referencia a la concentración de los extractos y aceites esenciales presentes en la composición. Y aunque los nombres puedan sonar un poco misteriosos, entenderlos es mucho más sencillo de lo que parece.
Entre las categorías más conocidas, el eau de toilette (EDT) ocupa una especie de punto medio, ya que tiene más concentración aromática que un eau de cologne, pero es más ligero que un eau de parfum. En términos generales, un EDT contiene entre 5% y 15% de aceites esenciales o extractos aromáticos, aunque estas proporciones pueden variar según la fórmula y el fabricante.
¿Y qué significa esto cuando lo llevamos a la piel? Que se trata de una fragancia con una presencia moderada y una duración que suele ubicarse aproximadamente entre 3 y 6 horas, dependiendo de la composición, la piel y las condiciones del ambiente. Sus moléculas aromáticas se evaporan más lentamente que las de una colonia, pero no buscan necesariamente la intensidad prolongada de un eau de parfum.
Otra de sus grandes ventajas es la versatilidad. En un eau de toilette pueden aparecer prácticamente todas las familias olfativas, como cítricos, flores, hierbas, frutas, especias y maderas, entre muchas otras. Por lo general, los acordes más densos, como algunas resinas y notas de origen animal, suelen tener menos protagonismo, aunque no existe una regla que impida incorporarlos.
Por eso, el EDT se convirtió en un clásico para acompañar diferentes momentos del día. Puede funcionar perfectamente para ir a trabajar, salir a merendar, encontrarse con amigos o tener una cita, especialmente cuando buscamos un aroma que se sienta presente sin resultar demasiado invasivo. Además, su intensidad moderada suele hacerlo una alternativa atractiva para quienes prefieren perfumes frescos y fáciles de llevar.
Así que la próxima vez que tengas un eau de toilette entre las manos, ya sabés qué significa ese pequeño detalle en la etiqueta. No se trata simplemente de un nombre sofisticado, habla de la concentración de la fragancia y, en buena medida, de cómo se comportará sobre la piel. Un comodín perfumero ideal para todos los días y para quienes quieren oler rico sin sobrecargar el ambiente.
Fuente: GQ.



