Durante años, el maquillaje gótico estuvo asociado a looks oscuros, dramáticos y, en muchos casos, maximalistas. Pero el gothcore encontró una nueva forma de expresarse y esta temporada llega con una versión más sofisticada, romántica y fácil de adaptar a distintos estilos.
La tendencia mantiene ese aire misterioso que caracteriza a la estética dark feminine, aunque ahora apuesta por el equilibrio. La piel puede lucir uniforme y luminosa, con cejas y pestañas definidas pero sin excesos, mientras que el resto del maquillaje se mantiene más sobrio. La idea es conservar la esencia gótica sin necesidad de recargar el rostro.
La mirada, de todos modos, continúa siendo una de las grandes protagonistas. Delineados intensos, pestañas largas y sombras ahumadas aparecen como aliados para conseguir un efecto profundo y expresivo. También ganan espacio los delineados chunky, con trazos XL y siluetas geométricas en negro u otros tonos oscuros que convierten a los ojos en el punto focal del look.
Pero no todo tiene que ser negro. El gothcore de primavera también se permite jugar con el color a través de pequeños acentos en violeta, celeste, escarlata o verde esmeralda. Un labial rojo intenso o un toque de color en la mirada pueden aportar un giro inesperado sin perder el dramatismo propio de esta estética.
Entre los labios que buscan protagonismo aparece el tono black cherry, acompañado por los clásicos vinos y borgoñas. La clave para llevarlos en una versión romántica está en combinarlos con un maquillaje general más liviano, dejando que la boca sea el centro de atención.
El clásico cat eye tampoco queda afuera. Para esta temporada, la propuesta soft gothic lo lleva hacia una versión más pulida, con un delineado que parte desde el centro del párpado y se extiende hacia el extremo exterior. Y para quienes prefieren bajar todavía más la intensidad, los marrones chocolate, moka y espresso se convierten en una alternativa inesperada para construir un goth más cálido y romántico.
Fuente: Glamour.



