Cuando bajan las temperaturas, muchas personas notan que el cabello pierde volumen más rápido y las raíces se engrasan casi de inmediato. Aunque suele asociarse el pelo graso con el verano, el invierno también puede alterar el equilibrio del cuero cabelludo debido al uso de agua caliente, la calefacción y los gorros que impiden la ventilación natural.

Uno de los errores más frecuentes es lavar el cabello todos los días con productos agresivos (glamour.mx).

Uno de los errores más frecuentes es lavar el cabello todos los días con productos agresivos. Según especialistas en cuidado capilar, el exceso de lavado puede generar el efecto contrario. Es decir, cuanto más se elimina la grasa natural, más se activa la producción de sebo. Por eso, recomiendan shampoos suaves o sin sulfatos y espaciar los lavados cuando sea posible.

La temperatura del agua también influye muchísimo. Ducharse con agua demasiado caliente puede irritar el cuero cabelludo y estimular aún más la grasitud. En cambio, los enjuagues tibios o fríos ayudan a sellar la cutícula del cabello y mantener el brillo natural sin resecar.

Otro tip clave para el invierno es evitar cubrir el cabello húmedo con gorros o bufandas (mujerhoy.com).

Otro tip clave para el invierno es evitar cubrir el cabello húmedo con gorros o bufandas. La humedad atrapada genera un ambiente ideal para que las raíces se engrasen más rápido. Además, los expertos sugieren incorporar exfoliantes capilares una o dos veces por semana para eliminar residuos de productos, células muertas y exceso de sebo acumulado.

En redes y foros especializados también coinciden en algunos hábitos simples que hacen la diferencia, como tocarse menos el pelo, aplicar acondicionador solo de medios a puntas y no abusar de productos “milagrosos” caseros. La clave, aseguran, está en mantener una rutina simple, constante y adaptada al tipo de cuero cabelludo.