Durante mucho tiempo el baño fue visto como un espacio meramente funcional, pero hoy también es protagonista del diseño interior. Y ahí es donde las plantas entran en escena, no solo decorando, sino que aportan frescura, aroma y una sensación de bienestar inmediata. La clave está en elegir especies que toleren humedad, cambios de temperatura y, en muchos casos, luz indirecta.
Plantas ideales para el baño
La primera gran aliada es el eucalipto, ese clásico que suele verse colgado en duchas estilo spa. El vapor activa sus aceites naturales y libera un aroma fresco y relajante que convierte cualquier ducha en un pequeño ritual. Además, es resistente y requiere muy poco mantenimiento, ya que basta con mantenerlo hidratado y renovar el ramo cada tanto.
Otra opción ideal es la menta, una planta que ama la humedad y aporta un perfume limpio y energizante. Se adapta muy bien a macetas pequeñas, crece con facilidad y tolera interiores siempre que tenga algo de luz indirecta.
Por último, el jazmín de interior (o variedades similares aromáticas) suma un toque elegante y un perfume suave que eleva el ambiente. Aunque necesita algo de luz, puede prosperar cerca de una ventana. Su floración transforma el baño en un rincón más cálido y sensorial, ideal para quienes buscan una experiencia más relajante.



