El Gobierno nacional promulgó la Ley 27.819, que aprueba el Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y Singapur, firmado el 7 de diciembre de 2023 en Río de Janeiro. La norma fue sancionada por el Congreso el 26 de agosto y quedó formalmente promulgada mediante el Decreto 1010/2026, publicado este martes en el Boletín Oficial.

El tratado establece una zona de libre comercio entre Singapur y los Estados del Mercosur y tiene entre sus objetivos liberalizar y facilitar el comercio y las inversiones entre las partes.

Uno de los principales puntos del acuerdo es la eliminación progresiva de los aranceles aduaneros sobre los bienes originarios de las partes. El tratado establece que cada país eliminará los derechos de importación de acuerdo con las concesiones y cronogramas incluidos en sus respectivas listas.

Para el Mercosur, la desgravación no será igual para todos los productos. El cronograma contempla distintas categorías, con reducciones que pueden extenderse durante varios años y llegar hasta el año 15 para determinadas posiciones. También existen productos incluidos en categorías excluidas de las preferencias arancelarias.

Además, el acuerdo establece que, salvo las excepciones previstas, las partes no podrán incrementar los aranceles existentes ni introducir nuevos derechos de importación sobre bienes originarios de la otra parte.

En la práctica, esto significa que productos argentinos podrán acceder al mercado de Singapur con mejores condiciones arancelarias, aunque el beneficio dependerá del producto específico y del cronograma previsto para cada posición.

El acuerdo también abarca comercio de servicios e inversiones, con capítulos específicos y listas de compromisos y reservas de cada parte. En ellas se establecen las condiciones de acceso a los mercados y de trato nacional para distintos sectores.

El texto, de todos modos, mantiene reservas específicas para determinados sectores. Singapur, por ejemplo, establece limitaciones en áreas vinculadas con transporte, servicios financieros, energía y determinadas actividades profesionales.

El tratado crea además un Subcomité de Comercio de Bienes y Reglas de Origen, encargado de monitorear la implementación del acuerdo, revisar cuestiones vinculadas con la clasificación de productos y consultar sobre posibles diferencias. También puede analizar la posibilidad de acelerar la eliminación de determinados aranceles.

El acuerdo tendrá una duración indefinida y establece mecanismos institucionales para su administración y eventual modificación.

Para Argentina, el nuevo marco abre un acceso comercial preferencial a Singapur, un mercado que puede funcionar como puerta de entrada al sudeste asiático. El impacto concreto, sin embargo, dependerá de los productos, los cronogramas de desgravación y la capacidad de las empresas argentinas para aprovechar esas nuevas condiciones.