Con la quiebra de Bioceres, el Biocerenes Arena puede que cambie de nombre. Para la Municipalidad, el cambio de situación legal de la firma amerita que Urban, la empresa que tiene la concesión del estadio, empiece las diligencias para rebautizarlo.
El complejo para eventos levantado en el antiguo salón del Patio de la Madera, frente a la terminal de ómnibus, es una concesión municipal que tiene a su cargo la empresa Urban Investment, reconocida firma de negocios gastronómicos de la ciudad que tiene como directores a Fernando Lourido y Luciano Espindola.
Esa empresa firmó en 2024 con Bioceres un acuerdo de “naming rights”, como se le dice en la jerga cuando una empresa aporta su nombre a un establecimiento a cambio de un pago sin tener vinculación accionaria y societaria alguna con los dueños del predio. Por eso el espacio fue bautizado Bioceres Arena.
La decisión fue muy conveniente. Por aquel entonces, la firma brillaba en el firmamento corporativo. En efecto, la biotecnológica, con base en Rosario, era por aquellos años una fiel expresión de la potencia productiva de la región en la que productores agropecuarios invertían para desarrollar ciencia propia en articulación con el sector público logrando importantes avances, como una semilla OGM resistente a la falta de agua, y logrando llega a cotizar en Wall Street, siendo la primera santafesina en llegar a la meca de los mercados bursátiles.
Según fuentes oficiales, el acuerdo para ponerle en nombre significó la firma de un contrato millonario a abonar en cuotas por parte de la biotecnológica.
Pero a mediados del año pasado, y luego de varios ejercicios con resultados contables muy desalentadores, algunas de las empresas del grupo empezaron a defaultear. La cotización en Wall Street se desplomó y dos grupos empezaron a pelear duro por el control del grupo empresario.
En ese contexto, Bioceres dejo de cumplir sus compromisos con Urban. Y si bien legalmente, ya estarían en condiciones de dar por caído el contrato por incumplimiento, la decisión de los concesionarios del Arena había sido originalmente esperar; confiados en que todo podía resolverse. Tampoco querían dar de baja el nombre para no quedar insertos en una pelea de socios.
Pero ahora la situación cambió. Para la Municipalidad, según supo Rosario3, el cambio de situación legal de la firma -en el marco de un contrato incumplido- amerita que Urban empiece las diligencias para el cambio de nombre de un estadio que es de propiedad pública.



