Sayfullo Saipov, el uzbeko que mató a ocho personas en un atropello masivo en Nueva York en 2017, incluidos los cinco amigos rosarinos, fue declarado culpable de asesinato por un jurado en el distrito sur de esa ciudad estadounidense este jueves.

Le adjudicaron un total de 28 cargos entre ellos de “asesinato en apoyo de actividades de crimen organizado, asalto con un arma peligrosa e intento de asesinato en apoyo de actividades de crimen organizado, suministro de apoyo material a Estado Islámico y violencia y destrucción de un vehículo”.

Según explicó la periodista Silvina Sterin Pensel desde New York, Saipov fue encontrado culpable por un jurado de 12 miembros de haber cometido el asesinato múltiple para formar parte de la organización terrorista Isis.

Además, comentó que el argumento de la defensa es que el uzbeko lo había hecho simplemente por motivos religiosos sin tener intenciones de formar parte del Estado Islámico. Pero el jurado no consideró esos argumentos.

Ahora, en la segunda parte del juicio el mismo jurado tendrá que determinar si Saipov es condenado a cadena perpetua o, si el voto de los miembros es unánime, a pena de muerte. Se espera que esa definición se conozca el 6 de febrero.

El ataque


 

Diego Angelini, Alejandro Pagnucco, Hernán Ferruchi, Hernán Mendoza y Ariel Erlij, fueron los cinco rosarinos fallecidos el 31 de octubre de 2017 en el atentado terrorista en Nueva York a donde habían viajado juntos para celebrar los 30 años de su graduación en el Instituto Politécnico de Rosario.

Saipov se radicalizó al llegar a Estados Unidos en 2010 a través de los foros yihadistas de Internet, según reveló en 2017 el por aquel entonces gobernador de Nueva York Andrew Cuomo.

El hombre se instaló en Ohio y después en Florida hasta que más tarde se desplazó hasta Nueva Jersey para estar más cerca de la familia de su mujer, con quien tiene tres hijos. Saipov era conductor y trabajaba como chofer de Uber.

Saipov irrumpió con una furgoneta en una bicisenda de Manhattan y atropelló a decenas de personas hasta chocar con transporte escolar, tras lo cual se dio a la fuga al grito de "Alá es grande". Fue luego detenido por la Policía tras el atropello, que provocó la muerte de cinco argentinos, un belga y dos estadounidenses.