Un informe presentado este martes en De 12 a 14 (El Tres), revela que al menos tres de cada cuatro proyectos aprobados en el Concejo Municipal durante la mayor parte de este año tienen escaso impacto y difícilmente les cambien la vida a los habitantes de la ciudad. Es que el 72% de los expedientes aprobados hasta octubre pasado inclusive, son decretos en los que se pide al Departamento Ejecutivo el arreglo de calles, estudios fitosanitarios de árboles, reponer contenedores o hasta pedidos de declaraciones puntuales a otros organismos de gobierno. Es decir, cuestiones que bien pueden resolverse con un sencillo trámite sin necesidad de poner en marcha la maquinaria legislativa.

La presidenta del Concejo municipal, María Eugenia Schmuck, dio a conocer el 1 de noviembre último que durante los primeros diez meses del año se aprobaron 980 proyectos en las 22 sesiones ordinarias y extraordinarias que se habían hecho hasta esa fecha.

Según un relevamiento realizado con los órdenes del día de cada sesión –proyectos que bajan al recinto tras la reunión de Labor Parlamentaria, comisión integrada por los presidentes de los diferentes bloques– y cotejado con los finalmente aprobados, se desprende que la mayoría de esos expedientes son decretos, 980, es decir un 72% del total informado públicamente. El 13% son declaraciones, hay 6% que son ordenanzas, el mismo porcentaje son resoluciones y un 3% minutas de comunicación.

Las ordenanzas son normas generales, que además de ser permanentes, afectan a la totalidad de la población. En cambio, los decretos son autorizaciones, peticiones, exenciones, pagos y realización de obras no menores, es decir normas destinadas a un hecho o tiempo determinado y su alcance es más limitado.

De esos 980 decretos aprobados, 183 son pedidos de obras puntuales (pavimento, iluminación), 133 pedidos de informes, 127 diplomas o declaraciones de interés de eventos, 76 solicitudes de estudios sobre estados de árboles, 72 lomos de burros y carteles viales, y 69 reposiciones de contenedores o cuestiones vinculadas a fumigación o residuos, entre otros.

A manera de ejemplo, se pueden citar un expediente que "encomienda al Departamento Ejecutivo informe, según detalle, sobre naranjos de calle Anchorena al 100 bis y otros" acompañado por fotos que lo ilustran; un pedido para que se "realice un estudio fitosanitario al árbol ubicado en calle 24 de septiembre 417"; otro para "colocar un contenedor naranja en Sánchez de Bustamente y Laprida"; otro para instalar retardadores de velocidad en barrio Remedios de Escalada de San Martín; y hasta para saber si "D.A. y J.C.C. son empleados municipales".

Algunos concejales y empleados del cuerpo admiten que la mayoría de los decretos se podrían resolver con un pedido directamente al Ejecutivo y evitar el trámite parlamentario. Muchas son obras menores y no requieren de un presupuesto especial, ya que el gobierno tiene partidas asignadas para intervenciones puntuales. Es más, varios de esos decretos bien podrían ser minutas de comunicación y ser enviadas al Palacio de los Leones.

Las minutas de comunicación son pedidos de informes, recomendaciones o solicitudes al Ejecutivo. Casi han quedado en desuso (41 sobre un total 1.355) por parte de los integrantes del cuerpo.

Es todo un dato que haya menos proyectos de ordenanzas (78) aprobados en comparación con las declaraciones (169) y resoluciones (87) que son rechazos de solicitudes particulares o de proyectos, y normas que refieren a la composición u organización interna del Concejo.

Sin embargo, hasta el 11 de diciembre pasado se ingresaron 409 proyectos de ordenanza, según un informe basado en el sistema de Gestión Parlamentaria.

Más allá de la denominación de los expedientes, hay que tener en cuenta que un decreto una vez ingresado primero deberá ser corregido, escrito bajo la lógica legislativa, luego ingresado para su tratamiento en las respectivas comisiones y una vez acordado su votación podrá ir a la sesión.


                                                                       


 

Uno de los ediles cuenta que hay comisiones como Obras Públicas donde llegan a acumularse hasta 1.800 expedientes o en Planeamiento hasta 300 y en cada reunión se pueden llegar a tratar las dos preferencias que puede pedir cada concejal, más las 3 o 4 que pueda sumar el secretario de cada comisión que surgen de los vecinos. “Llegan a discutirse no más de 15 expedientes por cada encuentro”, agregó.

Imagínense si hay algún vecino que quiere presentar un proyecto y no conoce la lógica del Concejo, puede pasar mucho tiempo esperando que lo traten y hasta caducar (a los dos años) y enviado a archivo.

¿Por qué pasa esto? Porque en el afán de generar un número más alto de proyectos presentados, se busca ese atajo. Es legítimo y se viene haciendo desde hace un tiempo, y este fenómeno alcanza a muchos y de diferentes paletas ideológicas.

Los que transitan los pasillos del Palacio Vasallo aseguran que si no se apela a esta modalidad podrán concentrarse las discusiones en proyectos que verdaderamente le puedan cambiar la vida a la mayoría de los ciudadanos.

Llamó la atención cuando Schmuck al defender al concejal Pitu Salinas, quien apareció filmado bebiendo una cerveza, consideró que no merecía una sanción argumentando: “Me parece más escandaloso los que nunca presentaron un proyecto o nunca pidieron la palabra".

Hay que destacar que el Concejo local fue uno de los primeros cuerpos legislativos en incorporar la modalidad virtual y ponerse a sesionar durante este año de pandemia. Si bien las sesiones eran cada quince días hubo comisiones que se reunieron todas las semanas. Y desde la semana pasada se retomó la presencialidad.

No es un dato menor que las partidas para el Concejo para el 2021 serán de 1054 millones de pesos, un 2,4% del total del Presupuesto General, según el proyecto enviado por el intendente. Es decir unos 37 millones por cada concejal en funciones.