Pasaron apenas tres semanas del partido de Argentina contra Inglaterra por el Mundial y el pedido oficial de “no mezclar” un partido de fútbol con un reclamo de soberanía quedó lejos, anacrónico, envejeció mal. Tanto que este jueves, en una tarde con viento helado en Rosario, que parecía venir del Atlántico sur, el mismo mensaje de aquel trapo (“Las Malvinas son argentinas”) copó las calles. Fue en una marcha convocada contra la ley de “Inviolabilidad de la propiedad privada” pero que anudó una serie de mensajes que pueden parecer dispersos en términos técnicos o legales, y que se sintetizaron en la defensa del bien común. En un concepto tan difuso como poderoso: la patria.

“La patria no se vende, se defiende”, fue otro de los lemas repetidos en la manifestación que comenzó de a poco en la plaza San Martín. Se sumaron otros carteles ingeniosos, pero uno resumió por qué, a pesar de que el gobierno retiró el capítulo que proponía ampliar la venta de tierras rurales a extranjeros no residentes, la protesta se hizo igual: “La tierra no se vende, no se quema, no se desaloja”. Tres ejes que expresan la modificación de la ley de Manejo del Fuego, que hasta ahora busca frenar los incendios para hacer negocios inmobiliarios, y la instalación de expulsiones exprés de viviendas.

La marcha partió a las seis por Dorrego y San Lorenzo con una concurrencia aceptable. Se engrosó de forma sorpresiva con el correr de los minutos. Una hora después, cuando llegaron al Monumento, eran más de diez o doce cuadras que juntaron partidos políticos diversos, movimientos sociales y ambientales, sindicatos, centros de estudiantes, artistas, entre muchos otros. Ese “muchos otros” suele ser injusto. Hay particularidades que merecen ser alumbradas.

Alan Monzón/Rosario3

Una columna llamó la atención desde el inicio. Fue la irrupción, mejor dicho el renacer, del Ejército Popular de Payasos (EPP) que se formó después de la crisis de 2001 de la mano del artista y director Adrián Giampani y tuvo actividad hasta 2004. Este jueves resucitó para “frenar el remate de la Argentina que quiere hacer el gobierno de Javier Milei”. El mismo Giampani, nariz roja y sonrisa orgullosa, lo gritó en la plaza al inaugurar la obra callejera.

–Después de 22 años, está regresando a las calles el Ejército de Payasos –abrió la escena mientras unos tocaban el saxo y la trompeta y otros actores llegaban por todos los costados de la plaza.
Bienvenidos a este gran remate. ¡Hoy tiramos la patria por la ventana! ¡Hay dos por uno para extranjeros! Barato, calentito, recién quemado –anunció uno de los payasos con una banda presidencial sobre el pecho que decía “Senador”.

En la obra, el legislador martillero avanzaba con la particular venta, incluso de las costas del río Paraná, cuando el ejército salió a defender la “tierra payasa”. La parodia pareció el mejor tono para describir la realidad. “Tuvimos que retomar el EPP por necesidad popular, porque la tierra no se arrasa, se abraza”, explicó Giampani a Rosario3 sobre el sentido profundo de la intervención y bajo la mirada de la estatua de San Martín en el caballo.

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Desalojos exprés, una amenaza para los inquilinos

 

Uno de los temas que sí quedaron en pie en la ley sobre propiedad privada (derecho que en realidad ya está garantizado en la Constitución nacional, superior a cualquier norma) fueron los desalojos exprés para inquilinos que no abonan el alquiler en tiempo y forma. Sebastián Artola, referente de Inquilinos Agrupados Rosario, desarrolló los cambios legales y lanzó una advertencia desesperada en la radio abierta montada en la plaza.

Si no pudiste pagar un mes, te atrasaste tres o cuatro días, te echan de una patada a la calle. Esto va a agravar mucho la crisis habitacional que ya tenemos.

El dirigente contó que después de los diez días de plazo legal para abonar, un propietario podría reclamar solo con su declaración jurada que echen al inquilino de su inmueble por la demora. El juez, a su vez, tendría solo 72 horas para activar la expulsión, siempre según el proyecto en discusión. “El día 14, sin mediación, sin defensa, te puede echar. Van a dejar un tendal de gente en la calle”, aseguró y agregó: “No es solo por nuestro territorio todo esto, es por el derecho a la vivienda”.

Artola citó datos recientes de la última encuesta de la Federación de Inquilinos. El 73% está endeudado y el 38% entró en morosidad en el pago del alquiler. En Rosario eso último representa 100 mil hogares. “Es una locura, ellos derogaron la ley de alquileres con el decreto 70 y los precios superaron a la inflación, muchos no pueden pagar a término y ahora hacen esta ley para completar la crisis que generaron”, recordó y dejó una pregunta abierta. ¿Qué hacen y a dónde van quienes rescinden sus contratos y que son, ya, uno de cada cinco inquilinos?

A la vuelta de la radio abierta está Pablo, quien aprovecha para vender remeras y banderas, a 15 mil o 20 mil pesos. Tiene varios modelos del trapo malvinero que mostraron los jugadores tras el triunfo ante los ingleses. Suele estar en recitales, marchas y en la cancha de Central, frente al Acuario. Cumplió 50 años y hace 20 que se dedica al comercio ambulante. Su termómetro económico coincide con los datos de los inquilinos: “Se vende muchíiiisimo menos que antes. En 2025 se cayó todo. Mirá que Central fue campeón y volvió Di María, eh. Pero hay más gente vendiendo, lo que puede, y menos venta. Nunca pasamos algo así”.

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Los senadores y los Estados dentro del Estado

 

A las seis de la tarde, las columnas avanzan por Dorrego, hasta San Lorenzo y desde ahí a la plaza 25 de Mayo para bajar al Monumento. La Policía provincial está presente pero no se mete. Llegan noticias de la represión en Buenos Aires.

–Hijos de puta están reprimiendo –dice un hombre con un celular y le muestra las imágenes en vivo a una chica.
–Noooo –responde ella sin nada más que acotar.

El silencio entre ambos encuentra una salida con un canto compartido por todos: “No se vende, la patria no se vende”. Muchos de los carteles exigen respuestas a los senadores nacionales por Santa Fe.

De los tres legisladores de este distrito, uno se pronunció en contra: el peronista Marcelo Lewandowski. En cambio, el gobierno contaba con los votos a favor de los dos representantes del radicalismo: Eduardo Galaretto y Carolina Losada. La experiodista fue una de las apuntadas en la marcha. Ella se definió como parte de un "interbloque" que vota en unidad con el PRO y La Libertad Avanza. Dijo en el canal de streaming Neura que faltó una mejor comunicación del oficialismo para "explicarle a la gente" la ley para extranjerizar tierras. En otras palabras, hasta a los libertarios le dio pudor defender el proyecto en público.

En la marcha no se percibe que falto comprensión. Todo lo contrario: la gente entendió lo que estaba en juego y por eso hubo reclamos y presiones a los legisladores para que defiendan la integralidad del territorio argentino. Por eso, el presidente Javier Milei se vio obligado a retroceder y retiró ese capítulo.

Aunque la venta de un terreno a un extranjero no implica ceder soberanía de por sí. En la práctica, quien controla grandes extensiones sobre un lago, un río o una frontera, ejerce el control real y cotidiano sobre esos recursos. Ejemplos sobran: el magnate inglés Joseph Lewis adquirió más de 10 mil hectáreas que rodean el Lago Escondido en Río Negro y aunque no es el "dueño" formal del espejo de agua, en los hechos controla quién pasa y quién no. O el caso del pueblo completo comprado en La Rioja, que dio origen a la ley de Tierras.

¿Qué control real podría hacer el desmantelado Estado argentino, mucho más con un presidente que se define como “un topo que vino a destruirlo por dentro”?

Hasta Elisa Carrió, exaliada del macrismo, alertó sobre un riesgo para la soberanía nacional y la integridad territorial. Vinculó la avanzada a proyectos como los de Peter Thiel, el magnate de la industria tecnológica y militar cercano a Donald Trump, y que también le abre la puerta "a los narcos". Habló de un experimento para crear Estados paralelos sin impuestos dentro del Estado nacional.

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“Un golpe al escepticismo”

 

El mate nuclea rondas y se vuelve vital cuando oscurece. El Foro por la Recuperación del Paraná está en la vanguardia de la marcha. Luciano Orellano celebra, en parte, la baja de los cambios a la ley de Tierras: “Pudimos derrotar el intento de eliminar el tope de 15% de tierras argentinas para los extranjeros. Tenemos que defender la integralidad del territorio, que también es marítimo, con los espejos de agua y el manejo del fuego”.

“Ya lo vemos en las barrancas del río Paraná con los puertos y las cerealeras. Eso ya está hoy en manos de las multinacionales”, agrega. A su lado, la exdiputada Mercedes Meier se detiene no sólo en qué se debate sino en el cómo. “Este paso atrás que tuvieron que dar es un golpe al escepticismo”, dice y explica: “Se le puede ganar a este gobierno con unidad y con el sentimiento de defender lo nacional, que está claro es mucho más que una bandera en un Mundial de fútbol”.

“Senadores, defiendan la tierra como los pibes defendieron Malvinas”, dice otro de los carteles que retoma aquel trapo. Podría ser un mensaje más salvo que están los excombatientes de Rosario mirando todo. “Este mensaje lo sembró Rubén Rada hace décadas contra la desmalvinización y lo seguimos con las charlas en las escuelas”, dice Julio Más y homenajea al líder fallecido el mes pasado. Más que un homenaje, es una forma de explicar la relación de los más jóvenes con esa reivindicación. Es probable que todos estos chicos y chicas que gritan por Malvinas y por la soberanía hayan escuchado sus relatos como veteranos de guerra en las escuelas en los últimos años.

“Perdimos la batalla bélica, pero la batalla contra el olvido jamás se perderá”, se suma Claudio Petrucci, otro veterano local. Ver tantos jóvenes con remeras, banderas y carteles que unen la argentinidad con Malvinas los “llena de orgullo”, describen. Ellos marchan adelante de todos por calle San Lorenzo y explican que no hay una mezcla inconexa de fútbol, islas usurpadas, guerra y una ley sobre “propiedad privada”.

“Es todo lo mismo, hay pequeñas Malvinas por todos lados, con entrega de nuestros recursos naturales. Este es un mensaje homogéneo. Malvinas no divide, une”, reflexionan casi a coro.

Lo cierto es que la ya célebre bandera que los jugadores de la Selección le mostraron al mundo tras la victoria ante Inglaterra complicó los planes del gobierno. Al día siguiente, el jueves 16 de julio, estaba programada la votación de esa ley en el Senado. En medio de camisetas celestes y blancas tuvieron que suspender la sesión. Era mucho.

El tema ya latía de fondo. La ley solo lo puso sobre la mesa. En la previa a aquel Argentina-Inglaterra del Mundial, Fernando Vitale, excombatiente de Malvinas, le dijo a Rosario3 que la usurpación de los ingleses sigue y "hoy están ocupando una cuarta parte de nuestro territorio, es algo actual, está pasando”. Esa cuarta parte surge al unir las islas y sus espacios marítimos proyectados. Impresiona verlo proyectado en un mapa. 

Sebastián Martínez, de la Multisectorial de los Humedales y del Foro del Paraná, también cree que existe una dinámica que aglutina. Es una reacción a la “lógica de entrega” nacional, provincial y municipal. De tierras y del río, con la concesión por 25 años del Paraná (o hidrovía) o con la limitación del acceso público a la Rambla Catalunya en la zona norte rosarina.

“Lo que está pasando ahora en la Rambla también es un atropello. Es la ocupación del espacio público para hacer negocios”, resume sobre la pérdida de metros de costanera abierta para hacer un parque acuático con abono. Los cambios en la ley de Manejo del Fuego también encubren otros intereses privados: permitir la venta de terrenos incendiados para fines inmobiliarios (algo que ahora está prohibido). “Donde el fuego avanza, los negocios florecen”, denuncia.

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The caste is not afraid

 

A las siete de la tarde, ya de noche, la marcha pasa por la plaza 25 de Mayo donde finalizó la Ronda de las Madres de cada jueves. Desfilan sellos partidarios y movimientos diversos con múltiples mensajes. Pero el reclamo saltó el mundo de la militancia o de las minorías intensas.

Las críticas al proyecto para rematar tierras a extranjeros sin límites se extendieron. Se pronunciaron artistas diversos: desde Lali y Dillom, a Tini y Nicki Nicole. O el jugador de la Scaloneta Lisandro Martínez (uno de los que sostuvo el trapo malvinero en el Mundial). En ese momento, los voceros del oficialismo, en especial la senadora Patricia Bullrich, intentaron algunas explicaciones.

Una de ellas fue curiosa: defendieron el derecho de los extranjeros a comprar bienes como cualquier argentino. A pesar de exudar xenofobia y racismo (en algunos casos de forma explícita como el jefe de asesores Santiago Caputo), quisieron confundir a un migrante que se muda al país, invierte, paga impuestos y genera trabajo con un inversor que busca explotar recursos naturales sin siquiera tener residencia.

El debate que no termina hoy es sobre largas extensiones, algunas estratégicas, con recursos naturales o que pueden generar la virtual privatización de fronteras. Grandes negocios. En ese sentido, el caso del senador Joaquín Benegas Lynch es paradigmático. Iba a votar una ley que lo favorece de forma directa. Tiene una empresa, Glocal Terra, que se dedica a vender y gestionar propiedades rurales para extranjeros no residentes. The caste is not afraid.

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Quince minutos pasadas las siete, por la esquina de San Lorenzo y Sarmiento ya pasaron los payasos, los jóvenes y estudiantes con toda su energía y la columna de Newell´s con una bandera gigante contra la venta de tierras (que acá nadie retiró). Cuatro jóvenes siguieron el despliegue desde la puerta del local de La Libertad Avanza, a metros de esa esquina. Cuentan que no tuvieron ningún problema ni sufrieron agresiones y se meten dentro del inmueble.

Lo dicen al pasar, como algo menor. Pero la manifestación de posturas tan encontradas en paz es una buena noticia en la marcha local, sobre todo con el contraste represivo desplegado en Buenos Aires, con varios heridos, entre ellos una fotógrafa, algo contrario a los principios de la convivencia democrática.